La cineasta Lucrecia Martel no tiene prejuicios.
Aunque nació en una conservadora ciudad argentina, donde participó de grupos católicos, la directora que competirá por la Palma de Oro del Festival de Cannes con su filme "La niña santa" habla como dirige: de forma irónica y desafiante.
"Nunca estuve en Cannes, pero no me pesa el hecho de que haya directores famosísimos como los hermanos (Ethan y Joel) Coen. Al contrario, voy a disfrutar el hecho de poder ver las películas de ellos sin pagar entrada," bromea espontáneamente la cineasta de 37 años.
"La niña santa" narra las vivencias de la dueña de un hotel y de su hija adolescente durante un seminario médico, en el que ambas protagonistas son atraídas -por distintas razones- hacia un médico adulto que participa del encuentro profesional.
La película, enriquecida con experiencias personales de Martel, establece una compleja relación entre religión y sexo a partir del despertar sexual de la adolescente fervientemente católica, en una trama dramática -con dosis de humor- con encuentros y desencuentros amorosos cuyo eje es la moral.
Para la realización de "La niña santa," la directora nacida en la norteña provincia de Salta y que actualmente vive en Buenos Aires contó con el apoyo financiero del cineasta español Pedro Almodóvar.
A pesar de las bromas, Martel se toma muy en serio el desafío que implica competir en Cannes, que comienza el miércoles, para una película latinoamericana de bajo presupuesto.
"(Cannes) Es uno de los más prestigiosos festivales de cine y haber sido seleccionada para la competencia es muy halagador. Estar en un festival como éste significa mayores oportunidades comerciales para la película," aseguró a Reuters la directora.
El filme tiene algunas situaciones y situaciones de sexo que desafían las costumbres.
"En las ciudades muy conservadoras la moral siempre es algo paradójico, traicionado permanentemente y bastante inútil," explica Martel con un hablar pausado.
"Mi obra apunta directamente a atacar esa base moral que a mí me parece inmunda y los sistemas de control que se manifiestan en ella. Lo hago solamente mostrando en el pequeño detalle la mezquindad de la clase media," añade.
"Con Almodóvar nos acercamos porque a él le gustó 'La ciénaga' -el premiado largometraje anterior de Martel-, y su participación en mi película tiene un valor emotivo y financiero muy importante," expresa la joven cineasta.
La directora, que en los últimos días no pudo descansar un instante porque está preparando su viaje a Cannes, ya está con la mente en su próxima obra.
"Estoy pensando y escribiendo una historia que transcurre en Salta que dejé a medio hacer antes de 'La niña santa', y que ahora me gustaría filmar," concluyó.
Agencia Reuters