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Yo Director
Publicado el 15/05/2003

Lucía Cedrón

Su primer corto ganó el Oso de Plata en Berlín. Además, reconstruyó la filmografía de Jorge Cedrón, su padre.


Lucía Cedrón

En el marco de la V edición del festival de cine independiente de Buenos Aires, Fotograma dialogó con Lucía Cedrón acerca de su retorno a Buenos Aires, su primer cortometraje En ausencia, ganador del Oso de plata en Berlín, y también, de un tema ineludible, la injustamente postergada obra de su padre, el cineasta Jorge Cedrón. Tras largos años de anonimato, la obra de este imprescindible cineasta argentino fue reconstruída por Lucía y se pudieron ver en las salas festivaleras los siete films que componen su filmografía: La vereda de enfrente, El otro oficio, El habilitado, Por los senderos del libertador, Operación Masacre, Resistir y Gotán, acompañados por una investigación de Fernando Martín Peña que se materializó en el libro El cine quema, Jorge Cedrón.

Tras mucha disposición y eludiendo una agenda complicada, nos sentamos café de por medio para iniciar una charla en la que Lucía, sin acartonamientos, recordó a Alejandra Pizarnik cuando decía:

Manos crispadas
Me confinan al exilio
Ayúdame a no pedir ayuda
Me quiero ir al anochecer
Me van a morir
Ayúdame a no pedir ayuda

Internalizados a fuego y recitados sin titubeos, estos versos acompañaron el largo exilio en Paris que se convirtiera en su hogar durante 26 años y su retorno a Buenos Aires, de donde había emigrado en 1976 con su familia tras la demencial persecución de la dictadura militar a talentosos realizadores, entre los que se encontraba su padre y el recordado documentalista Raimundo Gleyzer.

Patricia Carbonari: "En ausencia" narra, en sus 15 minutos de absoluto silencio, el periplo de una mujer mientras realiza un test de embarazo luego de que su marido es asesinado tras un allanamiento.

En una simple lectura, el exilio, el silencio y la identidad son tres ejes que surgen inmediatamente de tu cortometraje ¿coincidís con esto?

Lucía Cedrón: Creo que solo se puede hablar bien de lo que uno conoce.

Una de las formas más directas de ese conocimiento es la experiencia vivida que naturalmente deja huellas. En el film hay mucho de mi, ya sea el contexto que usé como referente para construirlo (Argentina en la década del 70, Francia y el exilio) o algunos espacios sensoriales por los que he atravesado, pero los hechos en sí no son mi propia historia. En cuanto a los tres ejes, no se si son los únicos, habría que desarrollar; de todos modos, soy de las que creen que la película ya no es más mía. Cada uno tiene el derecho de ver en ella lo que quiera. Comparto que el silencio es un aspecto muy importante, está muy relacionado a la soledad de esa mujer y al desamparo que padece. La ausencia de palabras era la forma de universalizar esta historia que bien podría ser la de una mujer turca recién llegada a Alemania o cualquier otra en otro momento de la historia. Una mujer que está esperando el resultado de un test de embarazo de un hombre que ya no está es de por si bastante pesado; si a esto le sumamos la situación de exilio, el desamparo es mucho mayor. ¿Vos en tu rol de espectadora, pensaste que ella estaba embarazada?

PC: Si, yo intuí eso, de todos modos es libre para el espectador, porque eso no se explicita en la película. Cada uno elabora su exégesis.

LC: Claro, el final es abierto y el público lo percibe de las dos maneras sostienendo su postura. Las dos cosas son igualmente dramáticas; si ella está embarazada, va a tener un hijo sin padre de un hombre muerto y si no lo está va a perder la última posibilidad de tener un nexo con el hombre que amaba.

La peli está dedicada a todos los ausentes, y también para el gran ausente que es mi padre y las huellas que el dejó en mi (el oficio, tal vez). En el film sabemos que este hombre está muerto y conocemos las circunstancias en que lo mataron. En el caso de mi padre nunca se esclarecieron los hechos. Su muerte fue traumática pero al menos tuve la oportunidad de enterrarlo; esto me permitió llevar adelante un proceso que otros, lamentablemente, no pudieron hacer.

PC: La maternidad impregna el relato y hace muy vulnerable a su protagonista ¿cómo llegás a apoderarte de estos instantes que oscilan entre la desesperación y la esperanza?

LC: Después de leer el poema de Pizarnik, apareció la historia. No se cuales son los puentes pero fue inmediato. Hubo un hecho cuando era adolescente que nunca pude olvidar: mi madre me contó que un mes después de la muerte de mi padre deseó estar embarazada. Eso me demostró la soledad en que se encontraba. La mujer del film, en ese estado de vulnerabilidad, me inspira mucha ternura y con el silencio quise compartir esos instantes de tanta tensión en que los proyectos de la vida están suspendidos en el aire y todo está supeditado al resultado de ese test.

PC: ¿cómo fue la relación con los actores?

LC: Muy buena. Con Ana Celentano, la protagonista, podría decir que trabajamos en estado hipnótico construyendo la escena del baño juntas; mientras ella esperaba el resultado del test, yo le iba preguntando como sería este niño, como imaginaba la próxima navidad juntos. Llevándola por esos caminos y tratando de no interrumpir tuvimos excelentes resultados. Además eran 35 mm. y no se podía tirar manteca al techo; esto nos llevaba 35 minutos como mínimo y eran solo 5 o 7 minutos reales de película.
El trabajo con la niña fue más complejo porque me vi en la necesidad de cambiarla a último momento. Reemplazar a esa nena de cuatro años y medio, que ya había actuado, no fue fácil. Elegí la hija de unos amigos y tenía la gran responsabilidad de cuidarla. En la escena del allanamiento, la niña creía que estábamos buscando a Tito, un osito que se había perdido; se trataba de una fiesta, ella nunca supo que estábamos filmando. Tuvimos que organizar el film en función de ella y de sus tiempos a fin de no generarle ningún trauma. Todo cambio de ropa, de vestuario, era para ella una fiesta de disfraces. Ahora estoy deseosa de que crezca para poder mostrarle su trabajo. Cuando hice el montaje pude solucionar el problema y usar escenas ya filmadas en donde no se percibiera que se trataba de dos nenas diferentes.
Ana Celentano y el director de fotografía Marcelo Lavintman (Ana y los otros, Solo por hoy) fueron los dos grandes pilares para la realización del film. Marcelo fue como el partero de la peli, tiene una relación visceral con el material. Y Ana aportó una riqueza infinita, fue una luz después de un arduo casting.

PC: ¿Cuándo te sentiste seducida por el cine?

LC: Yo me vinculo primero al arte con la foto fija y la danza; el arte es omnipresente en la familia Cedrón. Siempre hubo mucha colaboración entre ellos, sobre todo entre los seis hermanos. De chica ya palpaba el arte y recuerdo que le pregunté a mi padre cuando iba a hacer una película para mi.
Luego empecé la carrera de letras e historia. Y en ese tiempo, había unos ciclos de cine increíbles que armaban en mi barrio; cuando descubrí que era material de la cimemateca francesa supe que no podía perder esa oportunidad. Luego empecé a estudiar la carrera de cine en donde tuve profesores como Jacques Aumont, aún sin pensar que me iba a dedicar a este oficio. Al concluir, trabajé en la investigación, guión y producción de documentales. Y ahora acá estoy, emprendiendo un camino como cineasta.

PC: ¿que directores influenciaron en tu modo de ver cine? ¿cual es el cine que más disfrutás?

LC: El cine ruso, el neorrealismo italiano y en particular el expresionismo alemán. Entre los más actuales, recuerdo que Kieslowski me impactó mucho a pesar de estar lejos de su cine; pero me siento muy cerca en su lenguaje y estoy muy agradecida a este gran maestro que me mostró aquello que yo no podía ver dentro mío. También me impresionó mucho el macedonio Milcho Manchevski con Antes de la lluvia, me da placer ver el cine de Wong Kar Wai y por supuesto, el cine francés de Resnais a Truffaut. Según las épocas, me siento más cerca de Rohmer o de Gódard. DeTruffaut siempre porque es incondicional.

PC: ¿Cuándo se gesta el retorno a Buenos Aires?

LC: Desde 1976 vivo en Francia, de donde nunca me sentí excluida; cuando me radiqué tenía solo dos años y los franceses no pueden percibir que yo no soy de allí. Siento que cada baldosa es mía y reconozco el árbol que habita el lugar donde me crié. Por eso peleé mucho la ciudadanía francesa que en un principio me fue negada por las circunstancias políticas que rodeaban la muerte de mi padre. Pero también siento mía a la Argentina. Las dos son constituyentes de mi persona, son indisociables, forman parte de mi ser, de mi cultura. En los períodos de bajón me siento de ningún lugar y extraño el sitio donde no estoy; en los de felicidad me nutro de los dos. En lo posible trato de saborear vino tinto y camembert en París y dulce de leche en Buenos Aires mientras escucho a Gardel. Elegir es un privilegio y yo elegí vivir aquí. Nada es definitivo, puedo decidir volver a Francia pero por el momento estoy bien aquí. Cuando falleció mi abuelo Saturnino heredé un poco de dinero y decidí emprender la vuelta y empezar aquí el cortometraje. Los hechos del 20 de diciembre del 2001 me tomaron de sorpresa y quedé atrapada en el corralito. En esa borágine supe que quería quedarme en este país y que de cualquier modo iba a hacer mi película. Y con el regreso se sucedieron muchas cosas: el reestreno de Operación masacre, el corto, después el premio en Berlín y finalmente la retrospectiva de mi padre.

PC: ¿que significa para vos poder reconstruir la obra de tu padre?

LC: Yo me siento tranquila al poder mostrar esto a la gente y levantar ese embargo que pesaba sobre su obra. Fue sustancial la ayuda de mucha gente y de

Fernando Martín Peña que escribió sobre la vida y la obra de mi padre, no sobre su muerte. Me encanta como en el libro se recuerda su figura carismática, hay diálogos cruzados de muchas personas que lo conocieron y esto le da una gran dimensión.
Este festival para mí fue muy importante; compartir la cartelera con mi padre es un saldo maravilloso, ni siquiera el sueño del pibe, fue mucho más que eso, fue la mejor bienvenida que la Argentina me pudo dar.

Patricia Carbonari




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