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Yo Director
Publicado el 22/08/2002

Juan Villegas

Esta entrevista de Santiago García al debutante realizador fue publicada por la Revista El Amante Cine, de la cual Villegas forma parte del staff. A continuación, transcribimos los párrafos más salientes.


Juan Villegas

Esta entrevista de Santiago García al debutante realizador de "Sábado"fue publicada por la Revista El Amante Cine, de la cual Villegas forma parte del staff. A continuación, transcribimos los párrafos más salientes.


Pregunta: ¿Vos buscás con tu cine lo mismo que, como crítico, buscás en las películas?

Juan Viilegas: No, me di cuenta de que no. Y eso es bueno. Porque las películas que más me gustan en el fondo son las que nunca voy a poder hacer. Pero no porque no vaya a tener la oportunidad de hacerlas, sino porque no me saldrían. Incluso la mía, habiéndola terminado, no se parece a ninguna de las películas que me gustan mucho. Y una de las ventajas de tener un gusto cinéfilo amplio es que uno tiene tantas referencias cruzadas que no se notan tanto. Porque lo que hacen muchos es tomar una sola referencia, y eso se nota mucho.

P: ¿Recibiste algún comentario disparatado sobre tu película?

JV: Sí, un italiano dijo: “Parte de Cortázar, pero evita lo fantástico para terminar en diálogos pinterianos”. Después yo hablé con esa persona. Me dijo que le encantaba Argentina y los escritores argentinos, Cortázar y Arlt. Y yo le dije que me gustaban Borges y Puig. Y después hubo como una recurrencia general a relacionarla con Ionesco, Beckett y Pinter. Y uno tiene que explicar que en todo caso la referencia es Hawks. Pero no te creen. Yo confieso que no leí a ninguno de esos autores.

P: ¿Te parece que es el final de tu película lo que termina estableciendo que no se trata de una comedia?

JV: Sí, las últimas escenas. A mí la última escena es la que más me gusta. Pero nadie me habló mucho de ella. En el guión casi no está. ¿Cómo lo contás en el guión? Son cuatro líneas. Esa fue la escena más difícil. Pero los actores tomaron los tiempos exactos. Discutí bastante con los actores el tema de cuánto debían acercarse los personajes en ese final. En un momento se iban a besar, pero solo quedó que ella le tocara el hombro. Ellos querían más. Yo quería que, a pesar de un leve acercamiento, se notara que estaba todo mal.
Otra escena difícil era la del comienzo, pero con esa no quedé tan contento. Está muy elaborada pero le falta mayor velocidad, no mantiene el mismo ritmo todo el tiempo. Eso era lo que más me preocupaba, era lo más importante en esta película, el ritmo de los diálogos Odio esas películas donde tardan tanto en decir los diálogos. Por eso nos gusta Hawks.

P: Hace décadas que los diálogos están muertos en el cine argentino. No sé de dónde proviene ese problema.

JV: A mí me molesta mucho la idea de que el pensamiento del director tiene que estar puesto en los diálogos de los personajes. Me parece una idea muy pobre. Me molesta mucho, aunque algunos puedan hacerlo mejor que otros. Peor aun, si la idea del director es mala. Pero aunque sea interesantísima, si el concepto de la película es ese… Quizá por eso yo lo llevé a un extremo exagerado. Los personajes no dicen nada que yo pueda suscribir. Incluso cuando discuten, yo me paro en un lugar en el que ambas partes puedan tener razón. Es un defecto grave no hacer eso y ponerse del lado de uno de los dos. Que uno tenga razón y otro no. Así no se puede hacer un diálogo. Ya sabés desde el principio quién tiene razón y quién no. Por eso los diálogos de Rohmer son buenos, todos tienen razón.

P: Vos me comentaste que había algo que no te conformaba del todo en tu película.

JV: En pocos momentos filmé cosas que corrían el riesgo de ser un desastre. Fui siempre a lo seguro. Quizá de afuera no se nota. Pero no las saqué del montaje, no las filmé. Quizá no sea tan importante. Podría haber arriesgado un poco más. No me atreví a tener el derecho a arriesgarme en algo que fuera realmente bueno o un rotundo desastre. Hay riesgos de puesta en escena, pero no hay riesgos desde la emoción.
Me da vergüenza, pero Spinetta dijo una frase que tiene razón: ningún artista se emociona con su propia obra. Hay emociones de distinto tipo. Con el humor pasa algo parecido, hay distintos grados de risa. Las escenas con las que la gente más se ríe en mi película son aquellas que menos me gustan.




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