Diez años después de filmar la primera parte, el cineasta Eliseo Subiela se animó a hacer lo que alguna vez expuso como su valentía al no retomar un tema seguramente ganador en la taquilla, la segunda parte de "El lado oscuro del corazón"...
«Diez años después vivimos una sociedad distinta, un momento muy duro y dramático, donde la gente está por el piso. Por eso tengo esperanzas de que la película funcione bien, porque va a mimar a sus espectadores, recordándoles lo mejor que tienen en su interior», afirmó Subiela en conferencia de prensa.
«La gente está bombardeada por una realidad terrible y por datos terroríficos todo el tiempo. En ese contexto, hablar de poesía y de que el amor nos puede salvar no sé cómo puede llegar a ser recibido, pero creo que es la única forma de salvación que nos queda».
La película retoma la historia de Oliverio, poeta y eterno amante que busca a la mujer ideal capaz de hacerlo volar-, pero nos muestra ahora cómo el paso del tiempo se convierte en su nueva obsesión y cómo trata de reencontrar a la única persona que, diez años antes, lo hizo feliz. Protagonizado por Darío Grandinetti y Ariadna Gil, quien interpreta a una equilibrista de circo que enamora a Oliverio y lo hace vivir nuevas experiencias amorosas, el film también cuenta en el elenco con el español Manuel Bandera y los argentinos Nacha Guevara, Sandra Ballesteros, Carolina Peleritti y Pepe Novoa.
«Es una obra que hicimos con el corazón y muy sinceramente», dijo Subiela acerca de esta secuela, que además representa para él «un desafío, porque puede sonar a contramano de la moda hacer hoy, en esta actualidad dura que vivimos, un film que exalte los buenos sentimientos y que haga la apología del amor en un país donde se hace la apología del delito».
«Me gustaría que esta película funcione aquí como funcionaban las de Capra en los años de crisis profundas en Estados Unidos», dijo Subiela, para quien esas obras «permitían reencontrarse con lo mejor de uno mismo, renovar la esperanza en el ser humano, y ahora ayudan a desempolvar y renovar esas cosas que están tan vapuleadas y desprestigiadas».
«Sigo soñando con una industria de cine en Argentina. Ojalá se hagan muchos films, de cualquier tipo. Habría que hacer un cine lo más honesto y comercial posible y acabar con la idea de que el cine y lo comercial son cosas antagónicas, cuando en realidad el cine si no es visto por la gente no es cine», concluyó.
