La actriz y cantante aseguró que su rol en la película "Cleopatra" no tiene nada que ver con sus trabajos en TV.
Natalia Oreiro le dijo sí a Eduardo Mignogna y filmó "Cleopatra", la nueva película del director de "La fuga" que se estrena hoy en los cines de Rosario. En esa película conoció en la intimidad a Norma Aleandro y Leonardo Sbaraglia y se comprometió a fondo con su personaje, Sandra, que la obligó a un fuerte cambio de look, corte de pelo mediante. Cantante, actriz de televisión y también de cine, con "Cleopatra" empezó a descubrir el placer de rodar cine "bueno" y no solo proyectos con el acento puesto en lo comercial, como "Un argentino en Nueva York", su único filme en la pantalla grande.
"De «Cleopatra» me interesa la película y no tanto el número de espectadores", le dijo Natalia a Escenario, y también habló de su carrera musical y de sus planes para volver a la televisión.
Según adelantó, en el 2004 Natalia irá por su cuarto disco y mientras tanto dice "no" y cavila ante un aluvión de propuestas para hacer televisión, que le llegan de parte de los dos "programadores" líderes de la televisión de ficción argentina: Adrián Suar y Claudio Villarruel, de Canal 13 y Telefé, respectivamente. La joven diva clama porque le respeten sus tiempos, sus elecciones y por eso no quiere subirse a cualquier proyecto que le sirvan en bandeja. La montevidiana está buscando un nuevo lugar desde donde ser actriz y decir sus cosas. Casada con Ricardo Mollo, una de las mayores figuras del rock nacional, Natalia ya no la tientan con cualquier papel. Ahora siempre va por más.
-¿Cómo te resultó ver "Cleopatra" como espectadora?
-Me senté a ver una hermosa película y la verdad es que fue así. Estoy anonadada con "Cleopatra". Cuando me vi en la pantalla no me reconocí, y eso me gustó mucho. Mis personajes tenían unas características que no son las que están en juego en la película. Estoy feliz. Siento que todos hicimos un gran trabajo y en mi caso hice la composición de un personaje completamente diferente, que transmite dureza, que está fuertemente desangelada. Nunca antes trabajé un personaje de este modo.
-¿Te costó mucho hacer un personaje tan lejos de vos misma?
-En la vida siento vocación por lo que hago, lo amo y me banco las presiones. Por el contrario, mi personaje está más pendiente de que la madre la vea que de su propia vocación. Ella fue una chica abandonada por la madre, y nunca se hizo cargo de esa situación.
-¿Las presiones son un tema eterno en tu carrera?
-En el comienzo de mi carrera fue todo maravilloso, no sentí presiones ni que todo lo que pasaba dependiera de mí. Yo dejé mi familia y mi país para desarrollarme como artista. La condición de artista es mi manera de expresarme ante la gente, no sé hacer otras cosas.
-Sin embargo, se dice que estás un poco cansada por tener que hacer la prensa de "Cleopatra" sin la compañía de Aleandro ni de Sbaraglia.
-Es cierto. Otra cosa es estar un poco abrumada, cansada o tironeada por muchas cosas. Eso es natural y la pregunta es ¿a quién no le pasa lo mismo? Incluso cuando hacés lo que te gusta, los trabajos te exigen esfuerzo y tiempo.
-¿Cómo fue el trabajo con Norma Aleandro y con Eduardo Mignogna?
-Con Norma hablamos mucho, no sólo durante el tiempo de trabajo. También en los momentos libres ella se interesó por todo lo que me pasa en la vida, sobre mis proyectos. Y fue maravilloso. Me ofreció un lugar para que yo experimentara con el trabajo. No todos los "grandes" te ceden esta posibilidad. A Eduardo Mignogna sólo puedo estar agradecida. Me sentí realmente dirigida, mi personaje en "Cleopatra" es exactamente lo que él me pidió, soy sus ojos.
-¿Qué películas argentinas te gustaron últimamente?
-Me gustaron mucho y "El hijo de la novia" y "Sol de otoño" y también "La fuga". Pero "Sol de otoño" tiene una mirada femenina que especialmente me interesó y que tiene alguna relación con "Cleopatra".
-¿Tu personaje en "Cleopatra" puede ser tomado como ejemplo?
-Es difícil de hablar de "personaje ejemplo". Y también es difícil hablar de identificaciones cuando los problemas que tenemos todos son tan distintos y por ende uno llega a los conflictos por lo que le sucede en su circuito social y familiar. Trabajé muy intensamente con chicas que sufren desórdenes de alimentación (bulimia y anorexia), y durante los dos meses del rodaje me sentía una más entre ellas, sentí esa presión social en el sentido de satisfacer un supuesto modelo social de cuerpo que hay que tener hoy en día.
-¿Podrías definir hoy un rumbo en tu carrera como artista?
-Mi carrera quiero que vaya para adelante pero tranquila, estoy tomándome el tiempo para saber qué es lo que quiero hacer y cómo lo quiero hacer. Si algo me llevo para siempre de esta película es la posibilidad de sentir, elegir y respetar mis tiempos y mi proceso en la vida. Quisiera seguir actuando, cantando y haciendo películas, aunque no cualquier película.
-¿Buscás convertirte en actriz de cine?
-En la Argentina hay cosas que están desvirtuadas. Por ejemplo, ciertas actrices tienen la chapa de actriz de cine, que es sinónimo de prestigio. Sin embargo, hacen películas que a mí no me gustan, no me gusta la chapa de actriz de cine. Entonces digo, me gustaría hacer cine bueno, televisión buena y no cualquier cosa.
-Tenés actuaciones pactadas en Rusia y otros países, ¿estás pensando en sacar otro disco?
-El año que viene es probable que saque mi cuarto disco, pero no tengo fecha. Los artistas cuando sacamos un disco inevitablemente pensamos en el próximo. Pero eso recién va a ocurrir cuando sienta que puede hacer 10 canciones maravillosas y no antes.
Agencia CinemaNews