La bella actriz italiana adelanta "Senso 45", su último film.

"El marido de la peluquera"

"Jamón, jamón"

"Jours tranquilles à Clichy"
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La bella actriz italiana Anna Galiena, de 47 años, confesó que tuvo vergüenza al desnudarse en para filmar escenas de la nueva película de Tinto Brass, "Senso 45", y cuyo rodaje se ultima en estos días.
«Tuve dolores de tripa en las escenas de desnudo, pero después me libré del complejo y, al final, incluso canturreaba como si no pasase nada», declaró a la prensa la actriz en un descanso del rodaje que tiene lugar en Roma.
A sus 47 años, Galiena hace frente a una primera experiencia interpretativa con Brass, el director veneciano famoso por el alto contenido erótico de sus películas, y a cuyas órdenes han trabajado actrices como Vanessa Redgrave, Silvana Mangano y Stefania Sandrelli.
La actriz -que saltó a la fama por la película "El marido de la peluquera"- reconoce que le ha "costado" desnudarse y que en las escenas eróticas no lograba concentrarse, ya que "hay que dar la parte más íntima de uno misma y eso no es fácil". "Senso 45" se basa en la misma novela de Camillo Boito que ya inspirara "Senso", rodada por Lucchino Visconti en 1954, y para su filme Brass eligió a Galiena porque representa su "ideal de erotismo" y porque es una actriz de talento.
En la película, Galiena es Livia Mazzoni, la esposa de un alto jerarca fascista (interpretado por Antonio Salines) que se enamora del apuesto teniente del Ejército alemán Helmuth Schultz (Gabriel Garko) y que cuando descubre que la engaña no dudará en denunciarle y hacer que lo fusilen. Rodada en blanco y negro, la historia se ambienta en la Venecia de los años 40, al final de la Segunda Guerra Mundial, "un período de transición lleno de ambigüedad en el que he querido contar una pasión en estado puro", explicó Brass.
El director veneciano se muestra muy satisfecho por el trabajo de Galiena, y destaca cómo "desde el punto de vista de la sensualidad ha sabido hacer bien su trabajo, recitando con el cuerpo en situaciones no fáciles y demostrando una gran profesionalidad". La actriz y su "amante" en la ficción quisieron saber, antes de firmar el contrato, qué es lo que iban a tener que hacer y qué partes de sus cuerpos iban a ser objeto de primeros planos en las escenas más atrevidas, como una orgía con más de cincuenta participantes.
