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La última película de los hermanos Coen, perdón, de los hermanos Wachowski (la costumbre y la similitud entre ellos es asombrosa) es mucho más que el violento videoclip de Marilyn Manson en el que le grita descontroladamente al mundo, mientras se tapa el culo con una zunga y los hombros con plumas.
Los hermanitos Wachowski pergeniaron una película que dejará terriblemente satisfechos a los fanáticos de los filmes de acción. En realidad es la simbiósis perfecta entre ciencia ficción y violencia. Es más que eso, ésta debe ser una de las películas más sorprendentes de los últimos tiempos. Digo sorprendente, y no es una exageración, porque los movimientos conseguidos por los actores en las escenas de pelea cuerpo a cuerpo y en los enfrentamientos amados son absolutamente excepcionales, sólo vistos en los comics o en los Animé japoneses. Recordemos que es allí donde los cuerpos parecen volar y flotar en una dimensión desconocida por nuestros cuerpos hamburguesados y grasosos
La historia es simple y por momentos parece una incógnita presumible de adivinar. Es más, en ciertas escenas y en una que otra hilacha de la historia se puede vislumbrar un extraordinario parecido con su anterior película Johnny Mnemonic(¿).
Lo innombrable, que ya suponemos cómo se llama, aparentemente, puede controlar nuestra propia realidad. El rudo Keanu Reeves (Neo) buscará una respuesta junto a Trinity y Morpheus (el líder de la resistencia). Los actores parecen de madera, especialmente el joven Reeves y la "gatubela" Moss, sin embargo hay excelentes actuaciones como el de Laurence Fishburne y el de Joe Pantoliano
Pero lo que pudiera ser el comienzo de una realización mediocre y común, "toma vuelo" gracias a una coreografía magnífica que acelera y asegura el derroche de adrenalina propio de los filmes chinos y de Hong Kong. De hecho, Los hermanos Wachowski cortaron por lo sano. Contrataron a un experto en artes marciales de estilo acrobático (Yuen Wo Ping), para que entrenara a los actores y estos pudieran desplazarse en el aire, gracias a un cableado previo, con movimientos creíbles y certeros. El dinamismo, que por momentos tiene picos de impactantes resultados, es conseguido no gracias a un montaje corto, sino a una puesta en escena totalmente controlada en base a los efectos visuales y a la yuxtaposición de cámara lenta y rápida. Un secreto que los directores orientales conocen y manejan desde hace tiempo. Sin duda, "The Matrix", fascinará a los fanáticos del género Neofantástico, aquel que de ahora en adelante no volverá a ser el mismo.
Andrés San Martín
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