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Año 1995, Sarajevo bajo las bombas. El poeta Hamza (Mustafa Nadarevic) acusado por su esposa de concentrarse en si mismo y no prestar atención a las crueldades que los rodean, accede a poner a su mujer y su hija en el último colectivo para refugiados y ellas parten hacia Alemania.
De vuelta a su casa, descubre dos niños huérfanos, Adis (Almedin Leleta) un incansable traductor de lo que pasa en el mundo exterior y su hermano mayor, fuerte y mudo, Kerim (Almir Podgorica), y decide protegerlos y ayudarlos en la búsqueda de su tía Aicha. Pasan los días y esta improvisada familia comienza a establecer lazos, quizás más fuertes que los sanguíneos. Este hombre distante debe convivir con dos refugiados, más un perro que adoptan. Crece el afecto entre la nueva familia, rodeado de la incógnita inexplicable: por qué hay guerra en la ex Yugoslavia. No hay un enemigo definido, Sarajevo es escenario de interminables batallas. La ONU patrulla inútilmente.
El director Ademir Kenovic se interesa en un mundo cotidiano y en la semi destrucción donde los vínculos están teñidos del horror diario y de bombardeos constantes.
Dormir, comer y sobrevivir entre ruinas se transforman en objetivos primordiales. Cantar, conectarse con otros o reír, en objetivos que ayudan a vivir. En las antípodas de Emir Kusturica, "El círculo perfecto" se construye como un poema lento y cotidiano, casi melancólico, con la escenografía de la violencia.
Andrea Castillo
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