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Con raíces totalmente identificables para los argentinos, y con ciertos aromas similares al éxito del cine local de la temporada pasada ("Mundo grúa") llega esta ópera prima de Gustavo Postiglione que se ha conocido, y bastante, por los circuitos de arte.
Absolutamente convencido de que Rosario es una cuna inagotable de talentos, este rosarino sitúa en una terracita de esa ciudad la acción de su película. Ocho amigos se reúnen para festejar el traspaso de un siglo al otro (fin del '99) y la tan mentada amistad argentina.
Estos personajes casi verídicos se dedican, en esta reunión informal y de festejo, a recorrer su pasado, contar sus sueños, alardear de sus mujeres, quejarse de la economía, recordar las películas mas entrañables… todo mientras se tiene la sensación de que la verdadera vida transcurre en otro lado.
Excelente muestra del Dogma a la argentina, donde la cámara se mezcla cómplice entre las palabras, y con un estilo experimental, se recrea por completo la idiosincrasia argentina en este experimento filmado en solo 23 horas de trabajo corrido y que le abre una más que buena perspectiva a Postiglione para sus próximo compromisos fílmicos.
Ricardo Azaretto
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