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"Las cenizas de Angela" es una muy buena historia que transcurre entre los años 30 y 40 en la parte católica de Irlanda. Varias películas se han ocupado de estos temas, pero sin embargo aquí no es la intolerancia religiosa entre católicos y protestantes el tema preponderante, sino la supervivencia de una familia bajo las peores circunstancias.
Alan Parker no necesita presentación. El director de "Fama", "Birdy" y "Evita" en Argentina con la estrella pop Madonna, le da a este film una preproducción de garantías mayúsculas.
La historia sucede en Limerick, Irlanda, donde la lluvia y la neblina son los habitantes habituales de todo la fotografía.
La película se basa en los recuerdos de Frank McCourt y todo el film esta narrado bajo su perspectiva. Comienza cuando está por cumplir seis años, y llega hasta los 16. Su vida esta representada en tres periodos y bajo tres actores diferentes: el niño -Joe Breen-, el intermedio -Ciaran Owens- y el adolescente -Michael Legge-. Todos son actores capaces y sus similitudes físicas ayudan a concentrar en la historia.
Corre 1935, Brooklyn y la familia de Frank no está en una buena situación, su padre Malachy McCourt (Robert Carlyle) está desempleado, y su madre Angela (Emily Watson) acaba de dar a luz a una nena, la quinta, que muere a los pocos días. La familia decide volver a Irlanda. Frank piensa que son la única familia en la historia de Irlanda en decirle adiós a la Estatua de la Libertad…
Los tiempos no mejoran con el cambio, viven en malas circunstancias, en una casa donde llueve, y los dos hermanos mayores de Frank enferman y mueren al poco tiempo. El padre se dedica únicamente a beber en los pubs y malgastar el poco dinero que gana. Mientras Frank intenta sobrellevar de la mejor forma posible el pasaje de niño a adolescente: la sexualidad, los ritos católicos, omunión y confesiones.
Angela ama a su esposo y a sus hijos e intenta hacer todo para salvar la familia. Pero Frank es a quien seguimos en su evolución, espiando chicas semi desnudas, tomándose su primera copa en el pub o teniendo su charla importante con su madre.
Los padres, interpretados por Emily Watson ("Contra viento y marea") y Robert Carlyle ("Full Monty") son auténticos, sufridos y llevan con tranquilidad el peso dramático sin subirse a decibeles inaudibles.
La historia de este film es envolvente, duradera pero apasionante, se va contando sola y los espectadores somos parte de ese drama irlandés y universal.
Frank se hace querible en sus experiencias y en su sueño por regresar a América ("donde nadie tiene mal los dientes y cada uno tiene un lavabo") y ver su historia es una encuentro con el gran cine.
Pablo Silva
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