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Esta es una comedia de enredos. La pareja de Ana (fotógrafa) y Carlos (escritor novato y celoso) es la base dramática, presenta obsesiones y miedos por parte él y falta de orgasmos en ella. A esta dupla se le suma la llegada de un amigo de ambos, que desetabilizará la ya inestable convivencia de la pareja. El personaje es cuestión es Tomás, un alma viajera y desprejuiciada, ex-amante de Ana y fornicador inextremus por naturaleza, casi sin distinción de género, animal o elemento. Acá tenemos los tres personajes por un lado.
En frente, y funciona casi literalmente, viven Cecilia (ex-modelo) y Miguel (publicista y cineasta frustrado) en un clima tenso de incomprensión, también con falta de afectos y atención, mutua. Este matrimonio en crisis recibirá, por casualidad a la exnovia de él, María, un zoóloga que aplica y justifica el comportamineto de los monos en relación con sus congéneres. La llegada de ella hará explotar la situación que se presupone incontenible desde un primer momento.
Dos trios, seis personajes en los treinta y pico, que explicitan su personalidades, carencias y deseos con sabor a méxico contemporáneo.
El sexo entre ellos, no contempla los vínculos existentes, será el leitmotiv del film. Ambas parejas se disolverán y como por arte de magia, los tres varones se recluirán en el departamento de Carlos y las tres mujeres en el moderno depto de Cecilia. Esto potenciará las situaciones absurdas y los esfuerzos inútiles para componer las relaciones rotas o revalorar los sentimientos por el otro.
El director mexicano Antonio Serrano, llevó a la pantalla, luego de varias temporadas en cartel (aparentemente era una exitosa obra de teatro), está comedia que tiene la presunción de parecer divertida pero no lo es en absoluto. Aún olvidando el localismo fónico, que bien debiera exigir un subtitulado para nuestro país, Serrano cae en el lamentable error de caricaturizar a los personajes mediante el uso de clichés de conducta y avinagrados estereotipos sociales que no hacen más que quitarle méritos a una producción que no los tiene de sobra.
Serrano es un moralista que castiga al elemento masculino disgregador, con la muerte, y al femenino con el exilio; por miedo al ridículo no se permite mostrar un final feliz para todos, pero su propia frustración queda expuesta irremediablemente en el guión tedioso y ridículo.
Este film carece de buenas actuaciones, tres de los seis son patéticos; la fotografía, al igual que la música, puede destacarse positivamente. La melodía de "La Portuaria" es reconocible, el resto trata de emocionar con sabor latino "a la Luis Miguel". Este es un film que no resume la producción mexicana, cabe recordar a Ripstein para no dejarse llevar por el escozor. Atención, el título no es una cita al film de Steven Soderberg, está mucho más lejos de aquél, de lo que Serrano cree.
Andrés San Martín
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"Sexo, pudor y lágrimas"
México, 1999
Dirección
Antonio Serrano
Producción:
Matthias Ehrenberg
Guión:
Antonio Serrano
Fotografía:
Xavier Pérez Grobet
Música:
Aleks Syntek
Protagonistas:
Susana Zabaleta, Demián Bichir, Victor H. Martín, Cecilia Suárez, Jorge Salinas, Mónica Dionne


Estreno en Argentina
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