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Publicado el 00/00/2000

Un Stone cualquiera

La hipótesis argumental del director Oliver Stone, gira en torno al deporte actual (en este caso el futbol americano) como fiel reflejo de las características sociales que evolucionan y se trangreden en su carrera por subsistir o permanecer.

Malas Noticias: El campo de juego también está contaminado por el vil metal.

Los jugadores se han transformado en guerreros sedientos de fama y dinero. Por otra parte, si son miembros de una sociedad que presenta y persigue tales valores es indudable que ellos, al igual que el resto de la sociedad, se vean puestos a prueba por ciertos elementos exógenos a lo netamente deportivo. ¿O no?

Para Stone, el futbol es mucho más que un juego y lo muestra fehacientemente en el film. Lo indaga como un ritual masculino con evidente reminiscencia mística y pagana. Todo ocurre en un violento campo de lucha, cuyo combate cuerpo a cuerpo es televisado a millones de espectadores que sólo quieren la victoria y tal vez un poco más de agresividad. El estadio es una arena multimediática que enfrenta a gladiadores modernos con sus fervientes "sueños de libertad". No son esclavos realmente, pero en verdad sí lo son… de sus propias ambiciones. "Todo por una pulgada". La cita métrica no es casual, esa medida será la distancia que distancie a los ganadores de los vencidos. Tan pequeña y tan difícil de arrebatarle al oponente.

"Un domingo cualquiera uno puede ganar o perder. Lo importante es saber si uno es capaz de ganar o perder como un hombre"

Esta frase con un fuerte resabio chauvinista suena como leitmotiv en todo el film y tiene que ver con una mirada casi animal de parte de Stone. La pasión lo desborda y convierte cada fotograma del film en una excusa para enseñarnos cómo funciona el juego, cómo es en realidad el interior de un equipo, como los Sharks de Miami (claro, todo ficticio). Intenta ser amable y didáctico con el espectador que desconoce las reglas del futbol, pero es incomparable a la sensación de los que sí conocen el tema.

La cruda realidad… El entrenador, Tony D’Amato (Al Pacino), es un estratega de la vieja escuela, aquella en donde, por ejemplo, la victoria del "equipo" era más importante que la notoriedad particular. Cuatro años después de ser vitoreado por haber vencido en la liga vive una mala racha, es decir, es severamente cuestionado por la actual dueña del equipo, una atractiva y virulenta arpía (Cameron Diaz). Se le suman jugadores lesionados, otros ambiciosos, problemas técnicos, médicos traidores, prensa en contra, etc.

Su vida ha sido el futbol. Está en una etapa nada agradable y debe enfrentarse a una nueva manera de "hacer deporte". Nada de aquel viejo apretón de manos para cerrar un acuerdo, ahora los contratos se firman en papel y con suerte estos se respetan. En su inmensa casa no lo espera ningún familiar y sólo una prostituta puede vaciarle la necesidad de compañía íntima.

Visualmente el film es poderoso. Alejado de los temas históricos conflictivos de su país, Stone ha buscado con éxito un tratamiento de la imagen "menos fácil" como "Natural Born Killers" o "U-Turn". Para incorporar el elemento kinético a un primer nivel llamó a Salvatore Totino, un fotógrafo (este es su primer largometraje) dedicado a dirigir publicidad y video clips. La iluminación es magnífica, se destaca especialmente ¡en un partido nocturno y con lluvia! Su visión del movimiento es apabullante pero la deformación profesional lo lleva a momentos en que sólo falta el logotipo al pie de la pantalla. Pese a esto, las escenas de juego son espectacularmente atractivas.

Resulta interesante también el tratamiento dado al sonido y la música (mayoritariamente Rap), hilvanados con maestría y otorgándoles un nivel de protagonismo que terminan por transformarse en dipositivos dramáticos y no sólo de audio o de fondo.

Pacino actúa de Pacino, extasiándose en monólogos y cigarros cubanos. Cameron Diaz en un papel de chica agresiva toca la tecla pero no es devastadora. El comediante Jamie Foxx está muy bien como jugador talentoso y fanfarrón. Dennis Quaid en el papel de una estrella del futbol a punto de jubilarse es uno de los más acertados en su trabajo. James Wood está un poco sobreactuado y Matthew Modine torpe e irreconocible en un papel diminuto. Charlton Heston aparece lo suficiente como para temer que olvide las líneas y Ann-Margret es divina como borracha.

La falla de Stone va por el guión y en lo estereotipado de los personajes. Un director con su experiencia en guiones no debiera caer en un delineamiento de roles tan evidente; recordemos que su única relación previa a este film con Al Pacino la tuvo en "Scarface" y fue precisamente como guionista del film de De Palma. Oliver no evita que los desagradables estereotipos enchastren un trabajo visual tan intenso como este, sin embargo no es un film decartable.

Como director nos guiña el ojo desde su papel de locutor deportivo. La diferencia es una pulgada y él está intentando ganarla.

Andrés San Martín


"Un domingo cualquiera"

Any Given Sunday
EE.UU., 1999, 151'

Dirección
Oliver Stone

Guión:
John Logan y Stone, basada en una historia de Daniel Pyne y Logan

Fotografía:
Salvatore Totino

Música:
Richard Horowitz

Montaje:
Tom Nordberg, Keith Salmon y Stuart Waks

Protagonistas:
Al Pacino, Cameron Diaz, Dennis Quaid, James Woods, Jamie Foxx, L.L. Cool J, Matthew Modine, Charlton Heston, Ann-Margret



Calificacion: 8

Estreno en Argentina
00/00/2000

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