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El famoso dicho de "segundas partes nunca fueron buenas" tiene muchas veces sus excepciones ("El Padrino2"), pero esta no es una de ellas.
Dirigida por el compositor musical John Toman, quien se sienta por primera vez en la silla del director, parece ser un claro índice de que el hombre eligió correctamente su vocación: la música. Pues todo lo demás en el film es simplemente olvidable.
La cinta es poco atractiva aún para el adolescente más fanático de las películas de horror. No tiene ninguna sorpresa, y básicamente es aburridísima. La prensa norteamericana no tuvo punto medio con este film. Desde "Una secuela tan excepcional como su predecesora" (IMDB) hasta "un film que directamente intentará olvidar" (E! Online).
La trama se basa en una escuela de cine "Final cut" (Corte final) que es atacada por una asesino serial, mientras los estudiantes filman sus propios cortos, también llenos de cuchilladas y de sangre. Los crímenes se van sucediendo, entrelazándose los reales con los de ficción, y son cada vez peores.
Un grupo de actores jóvenes (Jennifer Morrison -"Stir of echoes"-, Loretta Devine -"Hoodlum"-) que esperan ser contratados por las cadenas televisivas aportan poco y nada a este film olvidable.
Ricardo Azaretto
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