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Publicado el 07/12/2000

Cruella no podía con su genio

La exitosa película para los más pequeños, continúa. La perversa Cruella DeVil (nuevamente la magnífica Glenn Close), que en castellano es doblada por Reina Reech, continúa recluída en un asilo para dementes y ha sido tratada nada más ni nada menos que por un psiquiatra llamado Pavlov. La terapía experimental da excelentes resultados en animales y tiene como objetivo borrar el odio hacia otras especies y transformar a una bestia en un exordio a la paz y a la armonía. En el caso de Cruella: en mimos y caricias hacia los cachorros dálmatas. En otras palabras: puede convivir con los cachorros sin sentir la necesidad de confeccionar un tapado con ellos.

La diabólica Cruella sale en libertad gracias a la cura del doctor Pavlov y claro, a su nueva personalidad. Ahora está decidida a cambiar de rumbo y ser aceptada por la sociedad. Lo primero que hace es guardar bajo llave su inmensa colección de pieles; también decide financiar a una veterinaria en quiebra y darles a los animales todo el amor que siempre necesitaron y que todo ser humano es capaz de compartir.

Chloe es la desconfiada dueña de los dálmatas que sufrieron en carne propia los delirios de Cruella. Evans, la actriz, es mucho mejor que la de la versión 96. Su sospecha es hacia la nueva actitud de Cruella hacia los animales. De paso se enamorará de Kevin, el humanitario socio de Cruella, que tiene entre sus amigos a tres perros incomprendidos por la sociedad y un perico que se cree perro. Este último (que tiene la voz de Eric Idle), curiosamente, es el que despliega las líneas más graciosas y pertinentes de todo el guión.

Todo parece ir a la perfección. La prensa se esmera en cubrir la nueva incorporación del demonio a la sociedad y la pareja sintoniza la misma frecuencia de atracción. Sin embargo, los beneficios del experimento que el doctor Pavlov llevó a cabo con los animales se esfuma cuando estos escuchan un ruido poderoso. El "Big Ben" de Londres es el catalizador que desmorona la teoría basada, obviamente, en actos reflejos.

Cruella escucha el doblar de las campanas y siente repentinamente que todo el odio del pasado vuelve a transitar por sus venas. La mutación se exterioriza monstruosamente. A la manera de un Dr. Jeckyll que debe esconderse para que la gente no vea su transformación, Cruella lo siente en su peinado y en su ropa. La deformación es explícita y el espectador percibe que su forma de vestir y su peinado no son meras herramientas de superficialidad, son verdaderamente componentes de su personalidad, de su odio interior, de su deformidad humana; este es, tal vez, el mejor bocado que el director Kevin Lima les otorga a los espectadores adultos, con excepción de varias líneas irónicas incluso para con los críticos. El mundo interior de Cruella entra en crisis y del color pasa temporalmente a un patológico moteado. Todo a su alrededor está cubierto de manchas.

Los problemas comienzan ahí, cuando cruella vuelve a insistir con su tapado de manchas. Decide recurrir a un modisto peletero francés sin escrúpulos al igual que ella, interpretado correctamente por Depardieu.

Hay una contundente y lúcida cita a "La Dama y el vagabundo" en dos niveles, una a través de las mascotas que ven la película en video y la segunda que ocurre paralelamente, con la pareja comiendo pastas en un restorán. Aparentemente, la pareja y el film completo tienen, más aproximaciones con aquella película que con "101 dálmatas".

El resto es un periplo con imágenes dirigidas eficazmente hacia los menores, aunque la idea es la misma y la película recae en una cacería de cachorros y de venganza que parece no tener un via alternativa en los guiones de tipo infantil. La conversión exitosa está en manos de Alonzo, el lacayo de Cruella, que se deja seducir por el lado del bien.

"102 dálmatas" (título que viene a cuenta de un miembro desmanchado que se suma a la centena + uno) es disfrutable, si se tiene en cuenta de que es una película sin mayor pretensión que la de entretener a los más pequeños.

Andrés San Martín


"102 dálmatas"

102 dalmatians
EE.UU., 2000, 100'

Dirección
Kevin Lima

Guión:
Kristen Buckley, Brian Regan, Bob Tzudiker y Noni White

Fotografía:
Adrian Biddle

Música:
David Newman

Montaje:
Gregory Perler

Protagonistas:
Glenn Close, Gérard Depardieu, Ioan Gruffudd, Alice Evans, Tim McInnerny



Calificacion: 7

Estreno en Argentina
07/12/2000

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