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Segundo largometraje de Don Roos, que había debutado con la más que interesante "Lo opuesto del sexo" -para muchos el lanzamiento popular de ex niña Adams Christina Ricci- donde mezclaba audacia de puesta con filosos diálogos.
Ahora llega con esta historia que apunta directamente al corazón, en especial al femenino, en donde se lucen por primera vez juntos los ya consagrados y ganadores del Premio Oscar, Ben Affleck -"Good will Hunting"- y Gwyneth Paltrow -"Shakespeare apasionado".
Buddy es un exitoso publicitario -su principal cuenta es la Aerolínea Infinity-, seguro, ganador y algo insoportable desde el comienzo. En un aeropuerto tiene que hacer tiempo por los retrasos de los vuelos. Se va al bar y entabla conversación con un hombre escritor de teatro (Greg -Tony Goldwin, en su segundo estreno de la semana-) y una mujer. Se enamora de dicha muchacha, irresistiblemente bonita, Mimi (Natasha Henstridge, la de "Especies"), por lo cual decide pasar la noche con ella, regalar su boleto de avión a su ocasional amigo. Este toma el vuelo y se mata, siempre por Infinity. Buddy, desesperado, se hace sacar de la lista del vuelo y poner el verdadero nombre del fallecido. Su cabeza quedará pegada a esta desgracia. Mientras tanto, empieza a abandonar su trabajo y a abrazar la bebida. Borracho, gana un premio por los avisos televisivos de condolencias por los muertos en el trágico accidente, y su discurso final termina en papelón. Seis meses a Alcohólicos Anónimos y empieza de vuelta. Decide a ver a la viuda... y se enamora de la dulce Abby (Paltrow) y de sus dos hijos. La relación avanza y el nunca le dice... hasta que el juicio contra la aerolínea sacará a la luz la verdad...
Sin sorpresas (o casi con un guión previsible), pero bien actuada, y en especial con una Paltrow que demuestra con creces la fe que le tiene el Star System de Hollywood: es una actriz sensible y que puede transmitir. Es mucho.
Pablo Silva
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