Secciones
 HomePage
 Estrenos
 Especiales
 Recomendadas
 Reviews
 Actualidad
 Festivales
 Perras de Película
 Potros de Película
 Estrenos en video
 Estrenos en DVD
 Yo Actor
 Yo Director
 Staff
 Servicios
 Suscripción
 Contactate
 Downloads
 Wallpapers





Reviews
Publicado el 02/11/2006

Nadie sabe

Yo también tengo derecho a ser feliz", le dice Keiko a su hijo mayor, Akira, poco antes de abandonarlo —a él y a sus tres hermanos menores— para siempre. Todos sus hijos son de padres diferentes (al menos es lo que ella cree, no está del todo segura) y todos ellos los dejaron a su suerte en busca de su propia felicidad. "¿Por qué ellos pueden y yo no?", agrega Keiko. Poco después, y con la promesa de volver para Navidad, la mujer se toma el tren y desaparece. Nunca regresará.

En Nadie sabe, la desgarradora, triste y extrañamente bella película del director de After Life, Hirokazu Koreeda, se cuenta la historia (basada en un hecho real) de estos cuatro chicos, solos, escondidos en un pequeño departamento de un barrio marginal de Tokio tratando de sobrevivir gracias al poco dinero que la madre les dejó y a los rebusques de Akira, el único en contacto con el mundo exterior.

A lo largo de más de 140 minutos (que son necesarios para poder sentir en carne propia el lento proceso de descomposición de esa frágil unidad familiar), Koreeda no se regodea en el dolor ni en el sufrimiento del cuarteto infantil en cuestión. Tampoco eleva el dedo acusador ni hace gestos ampulosos acerca del destino de los chicos abandonados.

Sin dejar de mirar en "el ojo de la tormenta" ni de hablar de la irresponsabilidad y el descuido tanto de la madre como de los vecinos y gente cercana que no ven el "problema" que tienen delante de sus narices, Koreeda prefiere centrarse en la experiencia física, táctil, tan dramática como liberadora, de los chicos.

En el departamento en el que vivía Keiko con sus hijos, tres de ellos eran obligados a permanecer encerrados y en silencio ya que nadie debía saber que vivían allí ("los chicos pequeños hacen muchos berrinches", se queja un vecino). De hecho, habían sido ingresados allí en secreto, adentro de maletas. Akira, en tanto, dejaba el colegio y cargaba con la responsabilidad de ser padre y madre (cuando Keiko se termina por ir del todo) de la familia.

Ante el abandono absoluto, Akira se ve confrontado a una tarea a la que, a los doce años, no está preparado para manejar. Y deberá lidiar con su propia sensación de tener "derecho a la felicidad". Pero en su caso ganará la responsabilidad, el cariño, el afecto, la sensación de que su felicidad solo se completa con la de aquellos que uno quiere.

Es así que durante buena parte de Nadie sabe los chicos la pasan más que bien. Primero, mirando TV todo el día, jugando y llenándose de "comida rápida". Luego, cuando las reglas empiecen a resquebrajarse, saliendo a la calle, recorriendo la ciudad y viviendo, cada uno, su pequeña epifanía mundana, epifanías que el director dibuja con el más sutil de los trazos.

Pero es claro que la situación se deteriorará. Akira no quiere llamar a las autoridades porque sabe que lo separarán de sus hermanos, pero no podrá evitar que la falta de luz, agua y comida comience a destruir ese inusual refugio de afecto contra el desdén ajeno que ha sabido construir.

Así como en After Life cada personaje buscaba un momento de felicidad en sus vidas para llevarse al más allá, aquí el director parece preguntarse sobre si esa búsqueda de la felicidad personal, ese individualismo a ultranza, no deja un tendal de víctimas por el camino. Y si, a veces, como le pasa a Akira con sus hermanos, la felicidad no está también en ayudar a hacer realidad los sueños de los otros.

Diego Lerer (Clarín)


"Nadie sabe"

Dare mo shiranai
Japón, 2004, 140 minutos

Dirección
Hirokazu Koreeda

Guión:
Hirokazu Koreeda

Fotografía:
Yutaka Yamasaki

Música:
Titi Matsumura, Gonzalez Mikami

Montaje:
Hirokazu Koreeda

Protagonistas:
Yuya Yagira, Ayu Kitaura, Hiei Kimura, Momoko Shimizu, Hanae Kan



Calificacion: 8

Género
Drama

Estreno en Argentina
02/11/2006



© FOTOGRAMA.com