|
Con el impacto de "American Beauty", nos surge la dudad de si la sociedad norteamericana es o se hace. No por favor! Como va a decir esa barbaridad? No, no me refiero a la película en sí, sino a la fascinación que ha sentido la prensa y el establishment por ella. Pareciera que, cada determinada cantidad de tiempo, la industria hollywoodense necesita demostrar que no es pacata y que es capaz de reirse de su propia sociedad. Ahora le tocó a la interesante opera prima del británico Sam Mendes y mañana otra buena película será utilizada como animal de sacrificio.
La historia esculpe un drama que nos puede en algún punto tocar la piel o el cerebro. Es acerca de los tics, aciertos y errores de una familia/clase media/norteamericana. Aunque no es novedad (los Simpson, son un buen ejemplo), es irónico saber que pese a la distancia los estereotipos son similares, por lo menos en su componente principal, a los de la cultura latinoamericana. Con pericia, Mendes ahonda en la crisis existencial que sufren los padres, la relación con una hija y el entorno.
Para un director de teatro con vasta experiencia como él, seguramente no le fue difícil llevar el trabajo actoral a un primer plano. Las actuaciones son fundamentales en esta película. No quiero decir que en otra no lo sean, quiero decir que AB, los personajes cargan definitivamente en sus espaldas, el peso narrativo que lleva la lleva a buen puerto. El papel de Spacy como un hombre que de pronto necesita "respirar aire fresco" es brillante. Muy de cerca le sigue Bening con su personaje de esposa superflua.
Todas las suposiciones sobre comportamientos sexuales indebidos son erróneos. Hasta para Mendes que insinúa, hay límites. La película sugiere pero no se arriesga a traspasar la barrera. Ese es el problema. Para unos cuantos será eso lo rescatable del film. Para él, posiblemente, el "no ir más alla" será justamente la llave que le abrirá la puerta de un futuro prometedor en la industria.
El resto sentirá que es sólo una comedia satírica, complaciente y edulcorada. Finísimo producto de una sociedad que necesita mirarse a sí misma de vez en cuando en un afán ególatra de diversión. Que la prensa corporativa ayudará a difundir, obviamente. Pero eso no es también cine? Absolutamente y por eso, más allá de todo, AB es una película interesante y recomendable. Acaso cuando vemos un film de Woody Allen no experimentamos algo parecido y sin embargo lo sentimos "tan nuestro"?
Definitivamente, Belleza Americana merece todo nuestro respeto y atención.
Andrés San Martín
|
|