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Publicado el 04/01/2006

Las crónicas de Narnia

En una espectacular superproducción de 180 millones de dólares, la Walt Disney nos ofrece la recreación del mundo mágico del académico y escritor irlandés, residente en Inglaterra, Clive Staples Lewis, en su saga Las Crónicas de Narnia (The Chronicles of Narnia), la cual consta de siete novelas.

La primera de estas crónicas, publicada en 1950, es El León, La Bruja y el Ropero, la cual es llevada a la pantalla con un vistoso despliegue de efectos visuales, que combina la animación digital para la recreación de animales y seres de fantasía, con actores reales.

Es una fábula sobre la lucha entre el bien y el mal, con claras referencias mitológicas y religiosas, principalmente cristianas por su trasfondo bíblico, con elementos referidos a profecías, la concepción del sacrificio, la fe y el perdón. Cabe señalar que Lewis era un fervoroso defensor del cristianismo entre los círculos intelectuales.

Las similitudes con la trilogía de El Señor de los Anillos de Tolkien resultan evidentes. Ambos escritores pertenecían a grupo de profesores de Oxford que compartían ideas y gustos comunes, conocido como círculo Inklings.

Ahora bien, si ambos son pródigos en imaginación, el mundo de Tolkien es más complejo, más oscuro, de mayor hondura psicológica.

Las Crónicas de Narnia no es tan inteligente ni sagaz como El Señor de los Anillos. No lo era la novela, que sin embargo, funcionaba como una cuento popular de heroes, como un relato de aventuras sobre una familia que al volver a estar unida adquiere su poder para enfrentar a las fuerzas del mal.

Como película, también queda por detrás de la impresionante trilogía del neocelandés Peter Jackson, cuya tercera cinta, El Retorno del Rey, igualó el record histórico de Oscares obtenidos, con 11 estatuillas. De la mano del también originario de Nueva Zelanda, Andrew Adamson, codirector de los dos filmes de Shrek, Las Crónicas de Narnia resulta limitada en el desarrollo de personajes y se atora en un prólogo carente de emoción.

De manera específica, es poco convincente en la descripción de los cuatro protagonistas centrales: los jóvenes hermanos que en su inesperada llegada a otro mundo, como los únicos humanos, deciden asumir la responsabilidad de reestablecer el orden y terminar con las fuerzas malignas que han impuesto un control de terror.

Cuando los dos adolescentes asumen el comando del ejército que enfrentará en la batalla decisiva a las fuerzas de la Bruja Blanca, hay una falta de capacidad de verosimilitud. Fallan los actores pero también falla el director para darles la fuerza en su imagen para transmitirla al público. De los cuatro juveniles intérpretes, la única que se salva es la más pequeña, Georgie Henley, quien caracteriza a Lucy, quien precisamente es la que descubre el fantástico mundo de Narnia.

Por otro lado, la película posee muchas cualidades que resultan tan precisas como nítidas: la fluidez narrativa, el sentido de la magia y la vasta galería de seres extraordinarios que cobran vida. Gracias a la magia digital desfilan ante nuestros ojos, centauros, faunos, minotauros, arpías, cíclopes, unicornios y una vasta variedad de monstruos y animales que hablan.

Y aquí es donde crece, donde equilibra la balanza y de manera particular, donde atrapa y envuelve a un cierto sector de la audiencia, conformada principalmente por adolescentes entre los 10 y los 18 años.

En este sentido, cabe resaltar que no todo su valor se debe a la tecnología. Hay momentos verdaderamente inspiradores, que refieren a un cine de calidad; por ejemplo, en la secuencia de la batalla, donde hay escenas de gran brillantez, en el manejo de espacios y silencios, y de tomas congeladas.

La recreación animada de ciertos animales es extraordinaria pero hay que reconocer que a veces llega a notarse el empalme con los actores previamente filmados.

Por cierto, los efectos están a cargo de la Industrial Light and Magic de George Lucas, de Imageworks de Sony, y de otras pequeñas compañías, cuya labor acrecienta enormemente los costos de producción.

No podemos concluir nuestro comentario sin una mención a la peculiar y destacada actuación de la actriz Tilda Swinton como la Bruja Blanca, con un dominio total de sus gestos y su presencia. Como dato anecdótico, la película fue filmada, al igual que El Señor de los Anillos, en Nueva Zelanda, y también en la República Checa, lugar preferido de una gran cantidad de producciones de alto costo, Polonia y Guatemala.


"Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el ropero"

The Chronicles of Narnia: The Lion, the Witch and the Wardrobe
Estados Unidos, 2005, 140 minutos

Dirección
Andrew Adamson

Producción:
Walt Disney Pictures / Walden Media / Lamp Post Productions Ltd

Guión:
Ann Peacock, Andrew Adamson, Christopher Markus, Stephen McFeely, basándose en la novela de C.S.Lewis

Fotografía:
Donald McAlpine

Música:
Harry Gregson-Williams

Montaje:
Sim Evan-Jones / Jim May

Protagonistas:
Georgie Henley (Lucy Pevensie), Skandar Keynes (Edmund Pevensie), William Moseley (Peter Pevensie), Anna Popplewell (Susan Pevensie), Tilda Swinton (Bruja blanca), James McAvoy (Mr. Tumnus), Jim Broadbent (Professor Kirke), Kiran Shah (Ginarrbrik), James Cosmo (Papá Noel)



Calificacion: 7

Género
Infantil

Estreno en Argentina
05/01/2006

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