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Publicado el 17/11/2005

Una típica trepadora

Reese Witherspoon y James Purefoy

Desde su publicación por entregas en 1847-1848, el inmenso (en más de un sentido, casi 900 páginas) libro ha influido en más de un relato literario, mereciendo media docena de versiones cinematográficas y televisivas. Las razones de su perdurabilidad y de las numerosas imitaciones, más allá de la crítica de costumbres, residen en una criatura inolvidable, su protagonista Becky Sharp. Que resurgirá bajo distintos nombres, inclusive en más de una faceta de Scarlett O'Hara, la heroína de Lo que el viento se llevó, con quien se emparenta por líneas de diálogo y situaciones casi idénticas.

Thackeray pergeñó una fémina arquetípica, una ambiciosa despiadada capaz de cualquier transgresión . Su equivalente cinematográfico merece que alguien la defina así: "creía que era sólo una trepadora social. Ahora veo que es una alpinista".

Pero la directora Mira Nair y sus guionistas, aún conservando el período, aquel tan corrupto de la Regencia inglesa y los años que rondan la batalla de Waterloo hacia 1815, han preferido una mirada acorde con nuestros propios tiempos. Becky es, todavía, una trepadora, pero les parece lícito que emplee casi cualquier recurso para superar una condición injusta y de carácter discriminatorio por cuestiones de nacimiento y dinero.

Huérfana de una corista de ópera francesa y de un padre pintor, Becky va a parar a un internado del que saldrá convertida en una bella joven, con una educación para ser institutriz y con la amistad de Amelia, modesta burguesa que la ayudará a colocarse. El primer empleo de Becky (y su primer escalón) es en casa del aristócrata campesino Sir Pitt Crawley, donde conseguirá la protección de la neurótica y riquísima tía Matilda y un esposo en el capitán Rawdon Crawley, un futuro desheredado.

De alguna manera un dúo de marginales, Becky y su marido Rawdon, jugador e irresponsable, viven por encima de sus ingresos en una época en que la prisión por deudas —el tema del que Charles Dickens nutrirá más de un triunfo literario— era una terrible posibilidad.

Las desdichas y azares de Becky, impecablemente interpretada por Reese Witherspoon escondiendo hábilmente cualquier acento estadounidense, se multiplicarán: al lado de Vanidad, toda novela televisiva es una fábula infantil. Además y no sólo porque Nair sea india sino porque el inglés Thackeray había nacido en Calcuta y la India conquistada por Clive ya era la perla más refulgente de la corona imperial británica, hay más de una referencia en tal sentido, probablemente las secuencias de mayor sensualidad de la película toda. Mostrando como reales ciertos hechos que en la novela los personajes solo sueñan.

El conjunto es elegante y lujoso, grato de ver en la espectacular reconstrucción de escenarios y con notables actuaciones del elenco anglosajón, particularmente Gabriel Byrne y Jim Broadbent como un par de nobles claves en el desarrollo de la historia.

Anibal M. Vinelli (Clarín)


"Vanidad"

Vanity Fair
Inglaterra-Estados Unidos, 2004, 141 minutos

Dirección
Mira Nair

Guión:
Matthew Faulk, Mark Skeet, Julian Fellowes

Fotografía:
Declan Quinn

Música:
Mychael Danna

Montaje:
Allyson Johnson

Protagonistas:
Reese Witherspoon, Eileen Atkins, Jim Broadbent, Gabriel Byrne, Romola Garai, Bob Hoskins



Calificacion: 7

Género
Drama

Estreno en Argentina
17/11/2005



© FOTOGRAMA.com