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Publicado el 03/11/2005

El amor en tiempos futuros

Robbins y Morton

En su primer acercamiento al género de la ciencia ficción, el prolífico director inglés Michael Winterbottom construye con su habitual virtuosismo narrativo un impactante espectáculo visual, con subyugantes imágenes de grandes ciudades asiáticas como Shanghai, Hong Kong o Kuala Lumpur y de desérticas zonas de los países árabes o de la India. Pero más allá de sus sugerentes atmósferas, sustentadas en el excelente trabajo fotográfico de los exteriores nocturnos y en la poderosa banda sonora de The Free Association, este guión de Frank Cottrell Boyce -habitual colaborador del realizador- no ofrece grandes sorpresas.

Más allá de su saludable apuesta experimental, que llevó al director a improvisar situaciones en locaciones reales que pudieran ofrecer un look y un "espíritu" futuristas en vez de construir sets artificiales en estudios (el principal modelo, en este sentido, fue "Alphaville", de Jean-Luc Godard), "Código 46" resulta una historia de amor bastante fría en medio de una trama que termina siendo un reciclaje de elementos ya trabajados en distintas películas basadas en la literatura de Philip K. Dick ("Blade Runner", "El vengador del futuro", "Minority Report: sentencia previa", "El pago") o en la obra de William Gibson y de ciertas reflexiones sobre las contradicciones y los excesos propios de cuestiones candentes como la clonación, las investigaciones genéticas o la instauración de un implacable sistema represivo, que el público ya ha apreciado en numerosos títulos como "THX 1138", "1984" y, más recientemente, en "Gattaca", "Más allá de la muerte" o "La isla".

En un mundo globalizado, multiétnico y rigurosamente vigilado, dominado por enormes corporaciones tecnológicas, sólo quedan ciudades superpobladas y grandes extensiones desérticas. La luz solar se ha vuelto una amenaza y la sociedad se ha dividido de forma tajante entre aquellos que aún gozan de todos los derechos, tienen documentos y pueden viajar y acceder a los centros de consumo y muchos otros que han quedado completamente marginados y obligados a sobrevivir en condiciones infrahumanas.

William (Tim Robbins), un investigador con enorme capacidad intuitiva, es enviado a Shanghai para indagar a Maria (Samantha Morton), una trabajadora que se dedica a proveer de papeles falsos a gente rechazada por el sistema. Pero William, un hombre de familia, pronto se enamora de la heroína y no sólo desatiende su encargo, sino que además termina cometiendo una violación del Código 46 del título, un rígido decálogo que prohíbe las relaciones sexuales entre seres con algún tipo de coincidencia genética.

Esta veta incestuosa que coquetea con varios tabúes podría haberle aportado cierta dosis de provocación a la historia, pero Winterbottom apuesta siempre por una distancia emocional que termina generando una sensación de artificialidad. En esta frialdad mucho tiene que ver también la poca química que hay entre un Tim Robbins que parece siempre perdido en su papel de detective surgido del cine-noir devenido héroe romántico y una bastante inquietante Samantha Morton.

Este problema de casting (ninguno de los dos protagonistas es demasiado carismático ni expresivo para una historia de corte supuestamente pasional) se suma a la acumulación constante de citas cinéfilas, de apelaciones al imaginario popular, de reflexiones y diálogos algo pretenciosos y de subtramas que incluyen desde el borrado e implante de recuerdos hasta virus diseñados para provocar empatía o rechazo.

Para compensar estos desajustes, el público podrá disfrutar de un moderno diseño de producción que hace maravillas con un acotado presupuesto que no superó los siete millones de dólares, de la sofisticada estilización visual de un director siempre abierto a la experimentación y de algunos simpáticos guiños, como la aparición de Mick Jones, ex integrante del grupo The Clash, interpretando el clásico "Should I Stay Or Should I Go" en un bar de karaoke. En este aspecto, no hay nada para reprocharle a un director siempre inquieto y ávido de probar nuevas formas de expresión como Michael Winterbottom.

Diego Batlle (La Nación)


"Código 46"

Code 46
Gran Bretaña, 2003, 92 minutos

Dirección
Michael Winterbottom

Guión:
Frank Cottrell Boyce

Fotografía:
Alwin Kuchler, Marcel Zyskind

Música:
Steve Hilton, David Holmes

Montaje:
Peter Christelis

Protagonistas:
Tim Robbins, Samantha Morton, Om Puri, Jeanne Balibar, Emil Marwa, Nina Fog



Calificacion: 7

Género
Drama

Estreno en Argentina
03/11/2005

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