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Publicado el 06/10/2005

Plan de vuelo

Hollywood sigue muy atento el clima de paranoia que se respira en los Estados Unidos desde el 11 de septiembre de 2001. Y por lo general lo hace no para examinar el estado de ánimo que condiciona la vida social de sus compatriotas, sino para explotarlo en su beneficio comercial. Un mundo en el que todos somos sospechosos parecería ser ideal para tramar thrillers. No lo es, o en todo caso no resulta suficiente, según puede comprobárselo en "Plan de vuelo", donde casi todos los trucos manipuladores quedan a la vista desde el principio.

Durante los títulos, una introducción hecha a fogonazos estrepitosos instala el clima de alarma; la protagonista, que es ingeniera aeronáutica y acaba de perder trágicamente a su marido en Berlín, se muestra especialmente recelosa de todo lo que la rodea; a ella y a su hija de 6 años, visiblemente traumatizada por la pérdida. Ahora las dos abordan un avión que las llevará a Nueva York y en cuya bodega viaja el ataúd, no sin pasar antes momentos de zozobra en el atestado aeropuerto cuando la nena se pierde de vista por ir en busca de alguna golosina.

Y claro: lo que se presagiaba sucede. Ya en pleno vuelo, la señora consigue relajarse algo; lo suficiente como para dormitar un poco y como para que la nena desaparezca por arte de magia, sin dejar otro rastro que su osito. Es cierto que los chicos suelen ser temerarios en sus travesuras y que el jet en cuestión es uno de esos gigantescos, con una cabina de dos niveles, decenas de lavabos y mil y un recovecos (que, gajes del oficio, la ingeniera conoce como la palma de su mano), pero a eso hay que agregarle, con el paso de los minutos, otros detalles: por ejemplo, que nadie -nadie- recuerda haber visto a la chica en el avión y que entre los pasajeros hay algunos inquietantemente morochos. La dama (damita) desaparece, pero esto no es Hitchcock.

La cuestión es que, como el tiempo pasa sin que haya rastros de la hija, la protagonista arma un alboroto en el que terminan involucrándose los pasajeros, la tripulación, un vecino de asiento que resulta ser responsable de la seguridad a bordo y hasta el mismísimo capitán. Como están las cosas, puede tratarse tanto de un secuestro como de una alucinación de mamá paranoica o trastornada por la repentina viudez. Así que el camino se abre para que el espectador sospeche de todos. Incluso de la víctima, que es Jodie Foster y cuyas agallas maternales ya conoce cualquiera que haya visto "La habitación del pánico". Sin embargo, hay que ser muy ingenuo para imaginar que la historia vaya a desembocar en otro final que no tenga a la primera actriz como heroína.

En fin, de quienes debería sospecharse con motivos más fundados es de unos libretistas y un realizador que creen poder sostener el clima de suspenso con tan poca sutileza y repitiendo la misma situación camuflada en giros y variaciones cada vez más rebuscados y menos creíbles. El juego manipulador del director alemán Robert Schwentke es bastante obvio, pero aun así habrá quien decida no darse por enterado de él ni formularse preguntas incómodas acerca de las reglas de seguridad o de la capacidad de ciertos personajes para predecir con asombrosa exactitud cómo se desarrollarán los acontecimientos. En ese caso, puede que baste con la entrega de la muy crispada Jodie Foster, con la versatilidad de una cámara que debe desenvolverse en espacios estrechos y con la voluntad del propio espectador de entretenerse a toda costa. En cambio, los que exijan de un thriller cierta lógica interna y esperen algo más que giros presuntamente sorpresivos y efectos destinados a azuzar distintos miedos (a volar, a perder un ser querido, al encierro en una nave suspendida a 10.000 metros de altura, a la locura ajena y a la propia) se conformarán bastante menos.

El film tiene el esmero técnico esperable en una producción de este tipo. En el elenco, sólo cabe anotarse la convicción que Sean Bean pone en la interpretación del digno capitán. Peter Sarsgaard exagera el gesto equívoco y a Greta Scacchi le toca un papel (y una escena) muy próximo al ridículo.

Fernando López (La Nación)


"Plan de vuelo"

Flightplan
Estados Unidos, 2005, 93 minutos

Dirección
Robert Schwentke

Guión:
Peter A. Dowling y Billy Ray

Fotografía:
Florian Ballhaus

Música:
James Horner

Montaje:
Thom Noble

Protagonistas:
Jodie Foster, Peter Sarsgaard, Sean Bean, Kate Beahan, Michael Irby, Greta Scacchi, Assaf Cohen, Erika Christensen, Marlene Lawston



Calificacion: 6

Género
Suspenso

Estreno en Argentina
06/10/2005



© FOTOGRAMA.com