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Publicado el 19/08/2005

Lo que queda de una familia

Si bien el cine coreano que se estrena en el país es escaso —por no decir nulo—, se trata de la cinematografía que más ha crecido, en calidad e importancia, en la última década. Y el milagro del cine coreano es que lo ha logrado en todos los frentes: gana premios en festivales internacionales, desarrolla un importante cine de autor de alcance comercial, tiene tanques de taquilla que superan a títulos de Hollywood (y que no tienen nada que envidiarle en términos de producción), fabrica melodramas, comedias, dramas históricos, películas de acción y de terror de muy buena factura y hasta tiene una fuerte movida independiente y experimental. Corea es hoy la envidia de toda industria periférica, y el espejo en el que habría que mirarse.

Si bien los títulos más representativos de ese país jamás han llegado a estas playas (películas bélicas como Taegukgi, thrillers como Memories of Murder o filmes de terror como A Tale of Two Sisters), sí lo hicieron filmes de algunos autores como Kim Ki-duk (de quien vimos Primavera, verano, otoño, invierno... y otra vez primavera y pronto llegará Hierro 3), Lee Jeong-hyang (la exitosa Camino a casa) o el inminente arribo de Oldboy, de Park Chan-wook.

En ese plan se mueve La esposa del buen abogado, tercer largo de Im Sang-Soo, que compitió en el Festival de Venecia de 2003. El tema central del filme es común a decenas de películas coreanas: la familia disfuncional y las formas en la que esta disfuncionalidad se manifiesta (el affaire, el sexo extramatrimonial, los triángulos amorosos).

Aquí, los protagonistas son un abogado casado que mantiene un romance con otra mujer, y su esposa que comienza a sentirse atraída por un adolescente vecino. Ambos han adoptado un hijo y tienen una relación bastante tirante con los abuelos del niño: un borracho empedernido y su mujer que no lo soporta.

El filme trazará la lenta destrucción de esta familia, un poco a la manera de La tormenta de hielo, de Ang Lee, mostrando como los adultos, metidos en sus propios universos, son incapaces de ver más allá. Lo que sorprende en el filme de Im es su tono, su franqueza sexual (debe ser la película con más masturbaciones femeninas de la historia, sin contar las porno), la forma ligera en que se presentan hechos durísimos, y especialmente la honestidad casi cruel con que se expresan sus personajes.

El abogado es toda corrección formal, pero pasa dinero a un policía cuando tiene un accidente que quiere ocultar. Su mujer acosa directamente al vecinito que no sabe muy bien qué hacer ante la situación. El abuelo se muere en el hospital y todos festejan la noticia. Y la abuela, en una escena antológica, le confiesa a toda la familia que tiene un affaire con un señor que le ha permitido llegar al orgasmo por primera vez en su vida.

La historia dará una vuelta de tuerca un poco inesperada e innecesaria en los últimos quince minutos, como si el director quisiera dar una lección a sus personajes por su egoísta estilo de vida y su despiadado trato con sus seres queridos. Pero aún ese giro es resuelto en las escenas posteriores de una manera inusual, al menos para los cánones narrativos del cine, digamos, occidental.

La esposa... no es lo mejor que Corea tiene hoy para ofrecer (cualquier película de Hong Sang-Soo la supera), pero permite seguir conociendo una cinematografía que, sin perder sus modos, sus códigos y sin imitar a Hollywood logró forjarse un público, un grupo de autores y una industria de verdad.

Diego Lerer (Clarín)


"La esposa del buen abogado"

Baramnan Gajok
Corea, 2003, 101 minutos

Dirección
Sang-soo Im

Producción:
Myung Film Company Ltd

Protagonistas:
So-ri Moon, In-mun Kim, Yeo-Jong Yun, Tae-gyu Bong



Calificacion: 8

Género
Drama

Estreno en Argentina
18/08/2005



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