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Publicado el 02/09/2004

¿Debo irme o quedarme?

Hay muy pocos directores en el cine actual —al menos dentro de los que trabajan para Hollywood— que puedan identificarse con un par de planos. Uno de ellos es el director de Sexto sentido, M. Night Shyamalan. Como Hitchcock o Spielberg, el hombre tiene un estilo reconocible al instante. En tiempos de montaje rápido, música furiosa, diálogos irónicos y gente que vive apurada, en los filmes de Shyamalan las personas se toman su tiempo. No sólo los personajes, sino también el director, con sus planos largos y meticulosos, que parecen transcurrir en cámara lenta y que poseen una permanente sensación térmica de peligro.

A esa galería de seres oscuros que pueblan los filmes del director de El protegido se les agregan, en La aldea, unos cuantos más. Este es su filme más coral, ya que no hay un protagonista definido sino que es toda una comunidad norteamericana a fines de siglo XIX la que sufre la amenaza. ¿Cuál es? Según la leyenda, en los bosques que rodean esta "aldea" (que recuerda un poco al pueblito de Spectre de El gran pez) hay una raza de criaturas amenazantes con las que "los mayores", el Concejo que gobierna el pueblo, han alcanzado una tregua: los humanos no cruzan dentro del bosque y las bestias los dejan en paz.

Pero, claro, vivir en una comunidad cerrada tipo country sin contacto con el mundo exterior tiene sus bemoles. Y será por causa de una situación puntual —una herida, una infección, la necesidad de unos remedios— que la tregua deberá romperse. Así, la dulce, buena y ciega Ivy (ver recuadro), enredada en un triángulo amoroso algo extraño, se internará allá donde las bestias no lo permiten. ¿Sobrevivirá?

Hay algo que todos esperan en una película de Shyamalan, algo que a esta altura se ha transformado en un problema: la vuelta de tuerca. Desde el giro de Sexto sentido en adelante, no hay película suya que no voltee la mesa en la última media hora dejando patas para arriba todo. Y esa expectativa hace perder en cierto modo el foco de esta película.

Lo mismo pasa con la necesidad de tener elementos de horror y/o suspenso. Ambas cosas molestan porque debajo de esas dos "ataduras" (que Shyamalan negocia a cambio que le permitan hacer la película que quiere) hay aquí una suerte de drama gótico que juega con temas interesantes —ciertas nociones del Bien, el Mal, inocencia y culpabilidad, pecado y virtud— que son caras al realizador de la mística Señales.

Pero La aldea tiene también una dimensión política interesante. Sin revelar detalles sobre los giros que propone, podremos decir que el filme puede funcionar como una metáfora sobre las forma de ver el mundo y el aislamiento progresivo de los Estados Unidos. La amenaza (roja, para más datos), la tregua, el Mal que acecha afuera invitan a jugar con estos elementos. Y a eso le agrega una visión sobre esta comunidad que termina siendo mucho menos idílica de lo que parece.

Pero más allá de las interpretaciones y de ciertos giros forzados de guión, La aldea es una mejor película que Señales: más redonda, creativa, con más dimensiones y personajes menos esquemáticos. Además, exhibe ese fascinante control sobre los elementos del cine que tiene Shyamalan: no sólo es uno de los que mejor maneja el "fuera de campo" (lo que no se ve) si no que es capaz de que el mundo entero sea un gran fuera de campo para armar sus fábulas morales.

Al fin y al cabo, más allá de sustos y vueltas de tuerca, La aldea no es más que eso: una fábula con moraleja, un cuento parsimonioso, de seres extraños, narrado por uno de esos parientes que cuentan despacio pero nos atrapan hasta con sus respiraciones y silencios. Es cierto, a veces se repiten, y muchas veces ya sabemos para dónde van los trucos. Pero los tipos son como encantadores de serpientes. Y nos tienen atrapados hasta el final.

Diego Lerer (Clarín)


"La aldea"

The Village
Estados Unidos, 2004, 108'

Dirección
M. Night Shyamalan

Guión:
M. Night Shyamalan

Fotografía:
Roger Deakins

Música:
James Newton Howard

Montaje:
Christopher Tellefsen

Protagonistas:
Joaquin Phoenix, Bryce Dallas Howard, Adrien Brody, William Hurt, Sigourney Weaver, Brendan Gleeson, Cherry Jones, Frank Collison, Judy Greer y Michael Pitt



Calificacion: 8

Género
Suspenso

Estreno en Argentina
02/09/2004

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