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El dúctil y efectivo actor Javier Lombardo vuelve a protagonizar un nuevo film luego del aplaudido "Historias minimas" de Carlos Sorin, y vuelve a salir más que airoso, convirtiéndose de a poco en un actor alto perfil.
Esta vez de la mano del debutante Pablo Sofovich, es el centro de una comedia de enredos, que sucede en un único espacio, un departamento donde vive su hermana Mora -la promisoria Bernarda Pages- y la sexy Victoria Onetto (cada vez más lejos de su aspecto sexy y acercándose a su parte comediante, enhorabuena), las cuales son pareja y están en busca de un donante, para poder tener un bebe...
La historia transcurre en esa única noche, con la presencia también, fundamental de la novia de Felipe/Lombardo, una equilibrada y realmente efectiva Mariana Briski, que aprovecha al máximo sus minutos en cámara, componiendo un papel a su medida, y sin excesos. También efectivo, en un pequeño aporte, brilla Luis Margani (el Rulo de "Mundo grúa").
La película tiene un correcto pasar, es ágil y divertida y logra su propósito: entretener. Queda en cambio algunas dudas en cuanto al guión, algo más teatral que cinematográfico, y la dificultad entonces de llenar con palabras y actuaciones una trama que no logra tomar el peso total de un largometraje, pero lo disimula con corrección. Un aparte para la música, decididamente errónea y molesta, por más que la letra del bolero coincida con la acción.
Un debut más que venturoso para Sofovich, y un film que deja a Lombardo en un nuevo camino, trazado a su medida, la comedia.
Pablo Silva
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