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Publicado el 05/02/2004

El encanto de un relato

Edward Bloom siempre fue un gran fabulador. Viajero frecuente, ha ido acumulando experiencias que recrea con gran detalle y verbo seductor en sus narraciones colmadas de aventuras novelescas y personajes extraordinarios. Son cuentos que fue enriqueciendo en cada versión y gracias a cuyo poderoso encanto se ganó la adhesión de todos en su pueblito de Alabama. De todos menos de su único hijo, Will, a quien tanta leyenda le ha dejado un vacío en su memoria familiar ("en tus historias yo soy sólo una nota al pie de página", le reclama).

Bloom prefiere el vuelo de la fantasía a la chatura de la vida real y quizás intuye también que en la ficción no sólo suele encontrarse más belleza, sino también más verdad. Lo mismo que Tim Burton, que a través de su historia celebra aquí el irresistible encanto de la narración y lo renueva en un film que seduce, entretiene y emociona aun por encima de sus desequilibrios.

Estos derivan en especial de la propia estructura del relato, dividido en dos tiempos. Uno es el actual, en el que Bloom (el tercer Edward de la obra de Burton después de sus celebrados Wood y Scissorhands) recibe en su lecho de enfermo la visita de Will, de quien ha estado largamente distanciado y que llega ahora dispuesto a establecer por fin qué hay de ficción y qué de verdad en las fantásticas anécdotas paternas. El otro vuelve al pasado, casi siempre para ilustrar las aventuras juveniles de Bloom -según él las evoca- desde que descubrió que el pueblito le quedaba chico y salió a vivir su propia odisea.

En el primer caso, el retrato es realista y sobre el final se inclina hacia el melodrama. El segundo invita a participar de la fantasía: es como un colorido libro de cuentos en el que caben brujas, hombres lobo, cantoras siamesas, gigantes y fenómenos de circo. Como puede presumirse, Burton se mueve a sus anchas en este sector, que acepta el absurdo y en ciertos momentos puede remitir tanto a Spielberg como a Fellini. En el otro, en cambio, hay alguna nota falsa, además de un soporte dramático que se va debilitando con el avance de la acción y personajes sin mayor desarrollo, sobre todo los femeninos, que sólo por la convicción que les dan Jessica Lange y Marion Cotillard exhiben algún espesor.

Aunque el tema proviene de una novela de Daniel Wallace, Tim Burton ha hecho de "El gran pez" un film personal. Su marca se aprecia tanto en la construcción de ese universo fantástico nacido de la imaginación de su personaje (terreno al que contribuyen sensiblemente el diseño de producción de Dennis Gassner, la luz de Philippe Rousselot y el vestuario de Colleen Atwood) como en la sugestión que la puesta en escena cobra en varios momentos: el encuentro con el gigante al que todos temen y es en realidad un solitario víctima de su desmesura; la llegada al escondido paraíso donde todo el mundo anda descalzo porque hay césped en lugar de pavimento; las fugaces apariciones del metafórico gran pez; la visita nocturna de los chicos a la casa de la bruja cuyo ojo inútil anticipa la imagen de la propia muerte.

La sensibilidad expresiva de Burton, y esto se hace notorio en los tramos finales, se manifiesta más libremente cuando transita por lo fantástico que cuando llega la hora de descubrir sus correspondencias con la realidad: las sugerencias, en su caso, hablan más claro que las explicaciones. Tampoco se lo advierte muy a gusto al pulsar la cuerda sentimental que remata el drama familiar, momento que la música de Danny Elfman carga con una innecesaria dosis de almíbar.

Todo el elenco brilla. Desde Ewan McGregor y Albert Finney (los dos rostros de Bloom) hasta Billy Crudup en un papel (el del hijo) que al lado de los otros corre riesgo de desdibujarse. Entre los "invitados" que hacen apariciones breves hay por lo menos dos dignos de mención: Steve Buscemi, el mediocre poeta que se vuelve gángster y magnate de Wall Street, y Helena Bonham-Carter, irreconocible como bruja.

Sin duda, el mundo fantástico que Bloom se ha inventado es más luminoso, más colorido e interesante que ése en el que ha vivido de verdad. Y la obstinada indagación de Willy sólo lo llevará a descubrir que el muro que separa la realidad de la ficción es muy permeable: acaso sólo se trate de aplicar una mirada poética al modesto espectáculo del mundo cotidiano para descubrir sus secretas bellezas.

Fernando López (La Nación)


"El gran pez"

Big Fish
EE.UU., 2003, 120'

Dirección
Tim Burton

Guión:
John August, basado en la novela de Daniel Wallace

Fotografía:
Philippe Rousselot

Música:
Danny Elfman

Montaje:
Chris Lebenzon

Protagonistas:
Ewan McGregor, Albert Finney, Billy Crudup, Jessica Lange, Helena Bonham-Carter, Steve Buscemi, Danny De Vito, Alison Lohman, Robert Guillaume, Marion Cotillard, Matthew McGrory



Calificacion: 8

Género
Drama

Estreno en Argentina
05/02/2004

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