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Publicado el 30/01/2004

El don sagrado de la musa

Y las musas subieron al Olimpo, orgullosas de su hermosa voz y de su canto ambrosiano. Y en todas partes repercutía la tierra negra al son de sus himnos".
Hesíodo

Si por el canto de las helénicas musas vibraba la morada de los inmortales, por la cancionista argentina Ada Falcón vibraron los recintos tangueros de los glamorosos años treinta. Esta mujer de ojos claros, negros cabellos y voz de mezzo-soprano, arrebató el corazón del enamoradizo director de orquesta Francisco Canaro; entre la diva que secaba sus cabellos al viento mientras manejaba su descapotable y el poderoso hombre del dos por cuatro nació un amor tempestuoso, que el sagaz Cronos estaba dispuesto a devorar.

Francisco Canaro era por entonces un hombre casado y había decidido no unirse a su musa porque el divorcio le obligaría a dividir su gran fortuna. La avaricia del amante condenó a la estrella a un rol secundario que, en 1942, misteriosamente, Ada dejó de interpretar. Y en pleno ejercicio de su reinado desaparece ocultando toda huella y privando al público de su preciosa voz para siempre. Con promesas de fidelidad a Dios se ampara en lecho sagrado y silencioso, lastimada en uno por todos los mortales.

Pero ¿dónde está la emperatriz del tango, la joyita argentina de esos locos años? ¿que rincón de nuestra tierra le sirve de refugio? Estas preguntas subyugaron a Lorena Muñoz y Sergio Wolf quienes se lanzaron, cual hormiguitas felizmente obstinadas, a la búsqueda del tesoro. Y tras un viaje de cinco años, con más pasión que datos y más empatía que distancia, nace Yo no sé que me han hecho tus ojos, un documental inclinado a explorar los límites con la ficción. Ataviado de film noir, anuncia desde el primer fotograma una pesquisa que, Wolf, fascinado por la extraña vocación de esta mujer, encara en su rol de investigador.

Y un extraño camino lo lleva más allá del universo perdido de Ada Falcón, cuyo paradero ya era mérito suficiente reconstruir. Consulta las voces testigos de la época casi como al oráculo y concluirá merodeando el silencio siestero de Salsipuedes, el pueblo cordobés que albergará a Ada hasta su muerte. Como aquel carterista de Bresson, muchacho inconcluso que al llegar a la cárcel descubrió el amor, o como la propia Ada, Wolf trasciende la historia e instala al espectador en la incómoda cavilación sobre su propio pasado mientras se vuelve ineludible el perverso mecanismo de olvido en el que los argentinos nos hemos entrenado. ¿Dónde naufragaron nuestros recuerdos, donde la identidad y la memoria?

Si bien las cancionistas de tango de la primera mitad del siglo XX merecerían cada una su propia película, es ésta mujer impetuosa que huye furtivamente y cancela todo contacto con la vida pública la que representa una época extraviada en un país que se desvanece en su esplendor. Desolado, parado frente a un céntrico McDonnald que arrasó con algún reducto cultural porteño, el investigador solitario podría transformarse en una multitud azorada ante el destino trágico de nuestra identidad.

Y el huidizo rostro de la Falcón aparece, por fin, quebrando medio siglo de ostracismo. Su anciana voz, desguarnecida y sin el pathos de aquellos tangos contrasta con la de su juventud en una grabación del vals que hoy la rescata del olvido. Al escucharse, con destellos de una altivez imperturbable, murmura: "Una porquería ese vals".

Yo no sé que me han hecho tus ojos alimenta el enigma, reflexiona ante la evidencia, hace caso omiso de las convenciones de un género varias veces almidonado y fundamentalmente, es pionero a la hora de abandonar la época mimada de gran parte de los documentalistas, los tumultuosos años setenta, cómo si más atrás no hubiera historia. Y es allí, en la genuina búsqueda de sus creadores, donde este documental se vuelve un repudio a la amnesia colectiva.

El film, que se exhibe con gran respuesta de público desde el 4 de diciembre en las salas Cosmos y Tita Merello, tiene el mérito de elegir un material atrayente por sí mismo y exceder su propuesta inicial, completarla, transformarla y expandirla. Por todo esto, Yo no sé que me han hecho tus ojos merece el trono de Zeus al mejor estreno argentino del año, porque la dupla Wolf-Muñoz, conciente de que solo la memoria nos salvará del naufragio final, va al rescate de nuestros orígenes y no nos priva ni un instante, durante los 64 minutos, de las desgarradoras melodías entonadas por la musa.

Patricia Carbonari


"Yo no sé qué me han hecho tus ojos"




Dirección
Sergio Wolf y Lorena Muñoz

Producción:
Marcelo Céspedes y Carmen Guarini

Guión:
Sergio Wolf y Lorena Muñoz

Fotografía:
Segundo Cerrato, Federico Ransenberg y Marcelo Lavintman

Montaje:
Alejandra Almirón

Protagonistas:
Ada Falcón, Aníbal Ford, Rolando Goyaud, José A. Martínez Suárez, Miguel Ciacci, Sergio Wolf



Calificacion: 9

Género
Documental

Estreno en Argentina
04/12/2003



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