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Reviews
Publicado el 10/10/2003

El que mucho abarca...

Cuando una película es fallida, los errores se ven más y más grandes. Detalles que podrían pasar por nimios se observan como con una lupa. Los clisés crecen hasta ocupar toda la pantalla. El descrédito abochorna a cualquiera.

La noche del crimen es un drama con ingredientes de thriller que, además, intenta ser cine de denuncia. Bien dicen aquello de que el que mucho abarca..., y el director Daniel Algrant —a quien algunos capítulos de la serie Sex and the City evidentemente no han ayudado— tampoco sabe cómo maniatar, contener, apaciguar, en síntesis, dirigir a ese camaleón que suele ser Al Pacino.

El neoyorquino se hace un festín de tics con Eli, su personaje, un publicista —aquí sería un jefe de prensa— judío venido a menos, a quien una ex estrella de Hollywood ganadora de un Oscar —irónicamente compuesto por Ryan O'Neal— le encarga una, llamémosle "tarea": pagar un afianza y sacar de la cárcel a una estrellita de TV con la que estuvo involucrado.

Como nada podría salir según lo planeado, como bien sabe cualquier asiduo espectador al cine, Eli y Jilli (Téa Leoni, la ex de Woody Allen en La mirada de los otros) pasarán una noche impensada para ellos, que incluirá una visita a una cueva de droga y prostitución, claro que en un piso bien alto de Wall Street, un lugar que frecuentan hombres de poder. Eli está tan pasado de opio, que no sabe/no contesta cuando ve que alguien inyecta algo en el cuerpo de Jilli, el que, recostado en una cama de hotel, es sacudido repetida, rítmica e inequívocamente por un hombre.

No en vano Eli tiene un afiche de Asesinos S.A. en una de las paredes de su office...

Este dato no solo denota el espíritu del filme, muy común por los '70: corrupción, complot, negocios turbios y secretos que conviene guardar. Eli, que es acusado de izquierdista, sabe algo que a su amigo de Hollywood y a otros popes judíos y con poder, no les conviene develar. Imagíne usted el final.

Por algún motivo que no adivinamos los personajes borrachos o pasados de droga le salen tan bien a Pacino. Lástima que al sexto tic uno aguarda o que se pongo lúcido, o que la cámara no se detenga más en él. Porque no hay una escena en La noche del crimen —horrible traducción al original Gente que conozco— en la que Pacino no esté en ella. Ni una.

La corrección política campea por todo el relato, al que las historias secundarias, más que sostenerlo, lo hunden —una pretendida historia de amor entre Elli y su cuñada (Kim Basinger), por ejemplo—.

El filme, que debe ser el mayor fracaso económico en los EE.UU. en la carrera del actor de El Padrino y Sérpico, naufraga así entre la incredulidad del espectador y la escasa consistencia dramática de los personajes y las situaciones que atraviesan. Hay que gente que es mejor no llegar a conocerlas nunca.

Pablo O. Scholz (Clarín)


"La noche del crimen"

People I Know
EE.UU., 2002, 100'

Dirección
Dan Algrant

Guión:
Jon Robin Baitz

Fotografía:
Peter Deming

Música:
Terence Blanchard

Montaje:
Suzy Elmiger

Protagonistas:
Al Pacino, Kim Basinger, Téa Leoni, Ryan O´Neal, Bill Nunn, Richard Schiff, Robert Klein



Calificacion: 5

Género
Drama

Estreno en Argentina
09/10/2003

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