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Publicado el 14/08/2003

La vuelta de Rocha

Con una idea en la cabeza y una cámara en la mano, como solía presumir el Cinema Novo de Brasil, Glauber Rocha, su más emblemático exponente, cruzó las fronteras de su país y se erigió en el más radical de los cineastas latinoamericanos de los 60.

La "estética del hambre", resultante de su búsqueda cinematográfica, dio el marco a la relación entre arte y política y profundizó el debate sobre el rol del artista en la revolución. Glauber soñó el cine como herramienta de transformación revolucionaria y de liberación.

Eryk, con la urgencia de un hijo frente a la obra de su padre, plasma en el documental Rocha que voa (algo así como Glauber Rocha viene volando), la simpleza del pensamiento político-cinematográfico de su padre y a su vez la imposibilidad de aplicarlo en una sociedad capitalista que utiliza el lenguaje de la burguesía como lenguaje hegemónico.

Glauber decía que el cine que él podía hacer se gestaba en las palabras del campesino, del cangaceiro, de los explotados; desdeñaba el lenguaje racionalista burgués del cine europeo y norteamericano por ser una herramienta de colonización que obligaba a los pueblos a renunciar a sus hábitos para familiarizarse con comportamientos que le eran ajenos.

Escuchar la voz en off de Glauber Rocha en esa catarata de reflexiones (las de una generación politizada que proponía nuevos rumbos) es un placer ineluctable para los amantes del cine. Su crítica al discurso de los intelectuales, despiadada pero certera, se sintetiza prolijamente en las entrevistas escogidas por el documentalista quién, a pesar de no pertenecer a esa generación, logra reflejar el contexto del corpus teórico de su padre.

Uno de los objetivos de Glauber era evitar la conversión al elitismo intelectual para crear un cine que pueda ser un instrumento de expresión de los pueblos. Mientras Rocha estaba montando la historia del Brasil, su co-equiper en la materia, MiriamTalavera, le dice:

-Bueno, ¿cómo corto ahora?

-Como quieras, le responde Glauber.

-No, yo no conozco la historia de Brasil, agrega azorada la montajista.

-La historia del Brasil no está; la escribiremos ahora juntos, replica Rocha.

Esta anécdota, narrada en el documental por Talavera, revela por lo menos dos ejes del cine de Rocha: el guión se escribiría después de haber montado esas imágenes y a los actores no se les hará decir nada en la ficción, sino que serán ellos mismos portando su diversidad. Como decía Constantin Stanislavski, otro avesado investigador del comportamiento, uno de los métodos para engrandecer la pasión humana es exhortar al actor a buscar lo bueno en lo malo, lo estúpido en lo sabio, lo triste en lo alegre, pues la vivencia del actor debe ser compleja, interiormente contrastada y dinámica. En el comportamiento ritual, el de espíritu afro-bahiano, Glauber busca la identidad de sus personajes periféricos, excluidos, marginales en su propia tierra.

Pero, inmersa en una triste paradoja, la cinematografía de Glauber Rocha ha sido y aún es más valorada en el exterior que en su propio país. A esta altura de la historia del cine, en que ya se han ensayado varias rupturas del lenguaje, la propuesta sintetizadora, extrema, de Rocha, sigue resultando polémica. Su crítica demoledora hacia la estética reinante en su época le valió el aislamiento de los circuitos comerciales. No obstante insistió en una estética que funcionara como espejo del panorama político.

Fiel al rigor teórico de Glauber, Eryk construye un film en el que queda clara la relación dialéctica entre cine y política. Si bien se torna por momentos caótico, con sucesivos cortes de planos que enturbian la síntesis, el uso de algunos fragmentos de Dios y el diablo en la tierra del sol o Tierra en trance aporta una complejidad formal que solo puede provenir de los grandes artistas.

Glauber Rocha, homenajeado por su hijo en el poco conocido período cubano, es, sin duda, el máximo instigador, apasionado y utópico, del cine como herramienta revolucionaria.

Patricia Carbonari


"Rocha que voa"


Brasil-Cuba, 2002, 94'

Dirección
Eryk Rocha

Guión:
Eryk Rocha y Bruno Vasconcelos

Fotografía:
Miguel Vasilskis

Montaje:
Eryk Rocha y Bruno Vasconcelos



Calificacion: 8

Género
Documental

Estreno en Argentina
14/08/2003



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