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Publicado el 20/03/2003

Otro superhéroe, pero con guión flojo

Por lo visto (y por lo que se verá dentro del año) el desfile de superhéroes está lejos de terminar, incluso de menguar.

Ahorá es el turno de Daredevil, el legendario superhéroe novidente. Personaje atribulado y de una tortuosa vida interior, salido de la prodigiosa maquinaria Marvel, cuyo máximo artífice es Stan Lee.

Quien tenga la posibilidad de acercarse a una librería de comics podrá percibir las similitudes y diferencias entre la película y el comic (obviamente, descartando el soporte), lo que no implica valorización alguna.

Luego de la apertura, que juega con las ventanas de los rascacielos neoyorkinos sintetizándose en signos "braile" y estos a su vez en los nombres del reparto, la película abre con una cámara deslizándose sobre la inmundicia. Avanza y asciende. Recorrido sacralizador por antonomasia. Sobrerelieves, vitrales, fachada de una iglesia. Una gota de sangre, rastreada por el narrador, lleva a la cima del edificio, donde dominan los cielos cargados de misterio. Allí está Daredevil aferrado difcultosamente a una cruz. La imagen del mártir cristiano, el dolor humano resquebrajando la voluntad del deber y del poder. La cita del plano podría ser de Spawn o de El cuervo. Ambas con similares características en cuanto al estlio dark a la fotografía.

El superhéroe se desploma en el interior de la iglesia. Es socorrido por un cura que conoce su identidad, lo llama por su nombre verdadero. Allí, luego de un primerísimo primer plano al globo ocular (pasa del "ahora" al "antes"), comienza el flashback. Uno de los extensos.

¿Qué clase de superhéroe es este? ¿Qué clase de superhéroe debe pedir ayuda a un mortal? La verdad es que todos. Al fin y al cabo todos padecen una debilidad, imaginese el lector el superhéroe que quiera, el Talón de Aquiles florecerá de inmediato. Puede ser como en este caso, que a la inexistencia del superpoder se le sume la carencia de un sentido. Es decir, un superhéroe que sufre como cualquier mortal, que atestigua los golpes del enemigo. Las heridas duelen y el final de cada pelea es extenuante. Esa mellada corporalidad es un elemento muy importante en esta película dirigida por Mark Steven Johnson. La construcción del personaje, que ocupa gran parte del flashback, tiene similitudes con Spiderman. Pero por otra parte estamos frente a un superhéroe al mejor estilo Batman, con una cuenta pendiente en su familia (una venganza como disparador), y una profunda duda existencial, aunque sin su parafernalia tecnológica, ni su dinero. Este superhéroe viene del proletariado. Hay en él, afortunadamente, una hipertrofia sensorial (oído) que le permite moverse como si sus ojos estuviesen funcionando a plenitud.

El superhéroe es en realidad Matt Murdock (Affleck) un abogado que opta por la justicia propia si la ley se comporta ciegamente. Murdock se enamora de Elektra Mistachios (Garner) una chica bellísma y muy particular; una chica millonaria que maneja prodigiosamente las artes marciales.

El lector ya sabe la dirección de la historia. Murdock busca justicia por la muerte de su padre. Pero gracias a las lecciones de un cura amigo aprende que la venganza no trae placer, todo lo contrario. Los arrebatos deben ser controlados y su misión es entregar a los bandidos a la justicia, aunque el mismo Murdock descrea de ella. La religión se introduce como eje moral.

Los dos personajes están bien interpretados. No así los papeles de los chicos malos. Bullseye (Farrel), un asesino certero y Kingpin (Dunkan), un mastodonte capaz, curiosamente, de manejarse bien tanto en el Bussiness como en la lucha cuepo a cuerpo. Las actuaciones son débiles. Farrel sobreactúa permanentemente aunque su papel se luzca en las salidas ingeniosas. Por su parte, Dunkan, carece de la ferocidad necesaria para tal papel. Su rostro lo delata: es un buen tipo y la flor roja no ayuda. El personaje de periodista a Pantoliano le queda cómodo, aunque tenga líneas demasiado gastadas.

La música está muy bien elegida. La fotografía es impecable. El guión resulta doloroso, del mismo M.S. Johnson, que pese a todo se desenvuelve mejor en la dirección.

Las peleas entre el bien y el mal son pobres en lo visual, la cámara está siempre demasiado cerca. Aunque, curiosamente cuentan con el mismo coreógrafo de The Matrix, no se ve el mismo despliegue acrobático.

Se jura venganza, se deja todo listo para la secuela. Quién sabe. Si los números cierran pronto llegará la segunda.

Al final queda la pregunta ¿Cómo se vence a un hombre sin miedo? Raspe la película y encuentre la respuesta.

Andrés San Martín


"Daredevil, el hombre sin miedo"

Daredevil
EE.UU., 2003, 96'

Dirección
Mark Steven Johnson

Producción:
Arnon Milchan, Gary Foster y Avi Arad

Guión:
Mark Steven Johnson, basado en el personaje creado por Stan Lee y Bill Everett para Marvel Comics

Fotografía:
Ericson Core

Música:
Graeme Revell

Montaje:
Dennis Virkler y Armen Minasian

Protagonistas:
Ben Affleck, Jennifer Garner, Colin Farrell, Michael Clarke Duncan, Joe Pantoliano, Scott Terra, David Keith, Derrick O'Connor



Calificacion: 6

Género
Aventuras

Estreno en Argentina
20/03/2003

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