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Publicado el 14/10/1999

El semillero del cine argentino

Es sabido que los tiempos del cine argentino transcurren para sus realizadores en una no deseada cámara lenta. Se estrenaron, por fin, los cortometrajes del concurso "Historias breves III", organizado por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), tres años después de que los guiones llegaron al mostrador del organismo.

Es que entre los diversos obstáculos que "los cortos" tuvieron que atravesar estuvo la paralización total de la débil industria local, a mediados del año último, que dejó obviamente en el último cajón el pago del premio a estos guiones.

Sin embargo, no todas son lágrimas. Esta vez, el lanzamiento de las "Historias breves III" será en un circuito más comercial, que apuntará a un público más diverso que en las anteriores ediciones.

Jóvenes cineastas como Adrián Caetano, Bruno Stagnaro, Daniel Burman, Lucrecia Martel y Gregorio Cramer tuvieron su bautismo de fuego en las "Historias breves". Esta vez, una nueva generación de realizadores se presentará en sociedad de la mano de actores consagrados (Ulises Dumont, Lito Cruz, Roberto Carnaghi, Osvaldo Santoro, Noemí Frenkel y Carlos Santamaría) y también desconocidos, como Sammy Lerner, Pablo Faina, Lilia Lardone y Cristina Solís.

Los realizadores de los 15 cortos que se exhiben en esta oportunidad no son todos estudiantes ni están ante su primer cortometraje. Algunos son realizadores independientes y otros provienen de diferentes escuelas de cine de esta capital y del interior.

Los cortometrajistas tienen entre 24 y 40 años. Es que los tiempos del cine argentino son lentos. Ejemplo del lapso transcurrido: los realizadores que participaron del primer "Historias breves", en 1995, sólo a fines de 1998 comenzaron -algunos- a concretar su primer largometraje y otros aún esperan poder hacerlo a fines de este año. De todos modos, la nueva camada de cortometrajistas anuncia que ya tiene en mente la realización de un largometraje.

Pese a todo, los cortometrajistas coincidieron en que, muy a pesar de las dificultades que tuvieron en la realización de cada corto financiado en parte con capitales del Incaa (recibió 40.000 pesos cada uno), el haber participado de este concurso significa "un antes y un después" en sus vidas.

"Se pierde cierta inocencia, esa cosa romántica de "¿hacemos una película?" Entonces te pegan en la nuca y te dicen: "No, nene, no es así" -explicó Marco Grossi, de 37 años, director del corto "La media medalla", también docente en dos escuelas de cine-. Mi revelación fue asumirme con una identidad de cineasta. Todas las etapas por las que hay que pasar, desde tener un capital de producción -que hasta ahora ninguno de nosotros había manejado-, trabajar en 35 milímetros, atravesar por los mismos procesos técnicos de un largometraje y saber que lo que estás haciendo va a ser proyectado en el cine te da otra perspectiva".

Florencia Fossati, de 26 años, es productora de "El fueye", de Gustavo Macri, y una suerte de coordinadora entre los realizadores:"Si creemos que estos concursos son importantes se debe a que, si bien se trata de cortometrajes, son todas realizaciones integrales, productos terminados, con un comienzo, desarrollo y cierre, un equipo y un trabajo profesional atrás".

A su lado, Carlos Monroy, docente, de 40 años, realizador de "Zapallares", agregó: "La primera vez que sentí un cambio fue cuando alguien me llamó para decirme: "Loco, me tenés que pagar". Hasta ahora siempre filmé cortos con amigos y compañeros. Pero me di cuenta de que hacer una película no depende sólo de mí. Tenés que discutir con el sonidista, el montajista y con gente que te presiona para que pagues cosas".

Marcelo Schapces, quien dirigió "Dónde estaba Dios cuando te fuiste", también tiene 40 años y ve la actividad de la industria del cine en términos de una Pyme, con su consiguiente cadena de avatares y sufrimientos: "Una vez terminada, la película es un producto que hay que ubicar en un mercado, donde tendrás que discutir con un distribuidor, con un exhibidor e ir negociando con todo el mundo".

La ley del cine contempla, en su artículo 46, que se debe proyectar un cortometraje argentino antes de cada película. Actualmente, sólo en el complejo Tita Merello, que pertenece al Incaa, la ley se cumple al pie de la letra, si bien la cadena Hoyts exhibe en sus salas los cortos ganadores de un concurso propio. "En realidad, la ley se cumple -advierte Fossati-. Porque antes de las películas ponen publicidades, que también son cortometrajes. Esto es parte de una vieja pelea. El problema es que dentro de la ley siempre hay cosas más importantes para reclamar. Y los cortometrajes siempre quedan como una reivindicación año tras año."


"Historias breves III"


Argentina, 1999

Dirección
varios directores



Calificacion: 1

Estreno en Argentina
00/00/0000



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