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Publicado el 15/09/1999

Trier, el redentor del cine finisecular?

En una casa, en los alrededores de la ciudad, un grupo de amigos se reune con la intención de liberarse de las ataduras morales que la sociedad imprime sobre los individuos. Para ello, nada mejor que hacerse el retardado mental (el idiota) y dejarse llevar por los instintos más primarios -y sin sentido- posibles. La cara de la moneda vinculada a las reglas tiene rasgos de mujer, que pese a los momentos de descreimiento inicial, termina por ceder y disfrutar los actos grupales del descontrol.

"Los Idiotas"-o Dogma 2, como también se la conoce-, es uno de esos raros especímenes que de tanto en tanto aflora en medio de la masa homogénea de pasto fílmico. Factible de ser digerido a través de dos premisas distintas. Una, vista desde el que se nutre de la nueva propuesta y la otra, desde el progenitor de ella.

La primera es, inobjetablemente, que el danés Lars Von Trier, se ha convertido en una suerte de neo-mesías, para una muchedumbre ansiosa de nuevas propuestas estilísticas -generalmente rozagantes aficionados y aprendices de dirección- que pretende encontrar en el manifiesto firmado por Trier&Cia., la palabra divina o lo que es igual, el "verdadero sentido del cine".

La respuesta al por qué del éxito de Vitenberg (La Celebración/Dogma I) y Trier, podría encontrarse en el deseo de recuperar, por intermedio de "Dogma 95", una sombra vivente de aquellas vanguardias artísticas del '20 y luego del 60, donde se experimentaba con los materiales y los distintos soportes para lograr una expresión lo más acabada y auténtica posible. También le sirve a aquellos que están hartos de las superproducciones o de los artificios de la industria. La necesidad por rescatar esa extraviada frescura de "lo natural" o la de hallar "un regreso a las fuentes" convierte a este fenómeno danés en un crucifijo salvador, capaz de flotar en cualquier medio poco amigable.

Desafortunadamente, para todos ellos, debemos recordar que el origen del cine es exactamente todo lo contrario de una locación en el campo, austera, esteparia y con una cámara al hombro… Pero sería injusto adjudicarle todas las torpezas discursivas de sus no-queridos discípulos al realizador LVT.

La segunda, y más apropiada, se refiere a la concepción del mismo Trier. Bajo esta mirada de repugnancia por el "cine-espectáculo" advertimos el fascinante ejercicio de filmar con condicionamientos que remiten a una "pureza" intencional. Desde el punto de vista del director, su intención es válida y totalmente elogiable, es más, llega a considerarse la obra como parte de una coherente propuesta artística. Es decir, busca saltar las propias barreras que lo inhiben. A través de "Los Idiotas" busca justificar una salida creativa a las inquietudes que lo castran a él y a un puñado de cineastas amigos. Imaginar que ellos buscan convencer a todo el mundo de sus creencias es absurdo y sería subestimarlos.

Trier, ha dado claros ejemplos de su talento como director ("Contra viento y marea", "Europa") y lo hace en esta película de una manera "alternativa", aunque sea un producto difícil de digerir para una gran cantidad de público, exactamente como sucedió hace años con las vanguardias artísticas ("surrelismo", el "ready made", los "happenings", etc.) entre las cuales algunas quedaron sólo como manifestaciones compulsivas de una época.

Su crítica social (la de Trier) se ve exacervada por las impresionantes actuaciones y el uso -no estricto- de los diez mandamientos que lo hicieron famoso (nada de estudios, sonido ambiente, cámara al hombro, película en colores, nada de efectos especiales, no a la iluminación artificiosa, ningún elemento extra-ordinario como lo puede ser un arma, tiempo real, filmar en 35mm, el director no debe plasmar su nombre en los créditos). Lo que ocurre es que su decálogo sólo le sirve a él.

La funcionalidad de Dogma 95 en sus próximas realizaciones sólo tendrá sentido mientras a Trier&Cía., le siga proporcionando una forma de expresión válida. El hallar un camino que conduzca a una particularidad artística es un asunto personal o en todo caso una decisión muy alejada de la imagen de un rebaño dirigiéndose ciegamente al degüello.

Andrés San Martín


"Los idiotas"

Idioterne
Dinamarca, 1998, 117'

Dirección
Lars von Trier

Producción:
Peter Aalbæk Jensen, Erik Schut, Marianne Slot

Guión:
Lars von Trier

Fotografía:
Casper Holm, Jesper Jargil, Kristoffer Nyholm, Lars von Trier

Protagonistas:
Bodil Jørgensen, Jens Albinus, Anne Louise Hassing, Troels Lyby, Nikolaj Lie Kaas



Calificacion: 7

Estreno en Argentina
00/00/0000



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