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Publicado el 31/07/2002

Un casamiento de tradición

Pese a que la directora Mira Nair ya tiene varia películas -con eco- en su carrera, ésta es, sin duda, un muy buen ejemplo de que su trayectoria es progresiva y que se ha transformado en una experta en la transculturalización contemporánea.

Para empezar, desde la apertura se percibe el clima festivo, música, colores y figuras en movimiento. La hija de un empresario se casa. El tiene algunas dificultades económicas que prefiere ocultar aunque ello le cueste un sacrificio personal. La familia está compuesta por los padres, la novia, un hermano adolescente que quiere ser bailarín, un hermano que vive en el extranjero y que los visita para la boda, una hermana pequeña y una prima que vive con ellos desde la muerte de su padre. También está una sirvienta de rosotro amable y cuyos sueños de trasitar los mismos pasos de la novia se hacen evidentes.

Una boda implica no solo una ceremonia, un hecho social, sino también una fiesta ostentosa ante la familia y amigos, especialmente por el origen de la familia, el Punjab. No importa si a los padres se les va vida en ello, la boda de una hija es un acto solemne protegido por los ritos más antiguos del planeta y capaz de revivir la alegría más profunda, la de la celebración, fenómeno comunitario inserto en todas la culturas.

La figura del matrimonio es rigurosamente tratada por Nair, se acerca a los valores ancestrales y a los rituales familiares que para un occidental sólo pueden ser sorprendentes. Hay detalles magníficos que parecen salir de las páginas de la National Geographic.

Obviamente todavía se usa el matrimonio arreglado por las familias, incluso sin que la futura pareja se conozca. Cuando la tradición es tan antigua no vale la pena pensar en que ocurriría en una sociedad tan nueva como la nuestra.

El novio es también hindú, pero vive en Estados Unidos y viaja hasta la India para casarse. Sin embargo, la hija vive un romance con un conductor de la TV local. No hay presión familiar pporque está descontado que la novia es una chica virgen y dispuesta a seguir la tradición familiar. De hecho, el arrepentimiento podría destruir emocional y socialmente a la familia.

Pero Nair agrega otra línea de intriga que corre más abajo, casi en la superficie. Y esto porque un romance en una casta inferior se desarrolla al mismo tiempo. Nair sabe que las relaciones son imposibles entre las castas, ella tuvo la suerte de incluso estudiar en Harvard, por lo tanto su actitud es conciliadora y eso se ve demuestra en la fiesta. Al menos la socialización es posible.

Esta película se encuentra en la línea de la industra Holliwoodense, relaciones dinámicas, entretenimiento puro, pero el tratamiento de Nair permite notar que no es una más. Los elementos extraños, de otra cultura, lo impiden. La habilidad de Nair queda clara cuando inserta con precisión esas huellas de la otra cultura, ya sea en el comportamiento, en la música, en los autos, en el idioma, en la ropa, etc. Pero curiosamente, no hay choque. Es decir, la influencia externa no mina en absoluto los valores o la tradiciones propias. Y eso es lo mas interesante de la película de Nair.

Cuando la raíz es tan fuerte, resulta casi imposible borrarla, por el contrario asimila los nuevos elementos sin perder su identidad, su esencia. Qué curioso que en países con menos años de existencia en este mundo haya algunos ignorantes que sientan miedo porque su cultura sea avasallada por el uso de unas palabras en otro idioma. Pero claro, también es entendible por la fragilidad conque fueron erigidas las sociedades de occidente. Temerosas a las desconocidas culturas invasoras.

Nair está atenta a las diferencias entre ambos hemisferios y no quiere transformarlos en uno, un buen ejemplo es el uso del color blanco para la boda, a contrapelo de occidente, el blanco no es lo indicado para un boda, sí los son los colores vivos que demuestran felicidad. De ahí las soberbias telas que tienen un lugar destacado en el relato, son coloridas y al mismo tiempo refinadas. Después de todo, es una familia venida del Punjab, una característica de su ropa es la combinación implacable de colores.

La llegada inminente de las lluvias amenazan con caer en la hora menos indicada. Pero no hay impedimentos que valgan, excepto un par de verdades que emergen para doler en lo más profundo de la familia.

Aparentemente entre los personajes hay gente allegada a Nair, aunque esto no impide que todos jueguen papeles creíbles y reconocibles.

La directora compone con una sensibilidad envidiable esa atmósfera de fiesta y de alegría, hay cantos y danzas que se transmiten de generación en generación y ante los cuales ningún espectador queda excluído emocionalmente. El narrador se manifiesta a través de una cámara en mano que no es agresiva ni intimidatoria. La música es una amalgama de sonidos tan ajenos como atractivos.

Al final queda una pequeño gusto amargo en la garganta porque la importancia que se les da a determinados valores en otras culturas está muy lejos de nosotros. Faltan mucho años de aprendizaje.

Andrés San Martín


"La boda"

Monsoon wedding
EE.UU. / India / Francia / Italia, 2001, 113'

Dirección
Mira Nair

Producción:
Caroline Baron y Mira Nair

Guión:
Sabrina Dhawan

Fotografía:
Declan Quinn

Música:
Mychael Danna

Montaje:
Allyson C. Johnson

Protagonistas:
Naseeruddin Shah, Lillete Dubey, Shefali Shetty, Parvin Dabas, Vijay Raaz, Tilotama Shome, Vasundhara Das, Roshan Seth y Kulbhushan Kharbanda.



Calificacion: 8

Género
Comedia

Estreno en Argentina
01/08/2002

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Website oficial

Multimedia
Trailer LoRes (240x120)

Trailer HiRes (480x260)

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