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Publicado el 10/07/2002

Los intelectuales según Milewicz

A Samuel Goldtsein todo parece molestarle, nada le viene bien, lo suyo es el pesimismo y la inconformidad, especialmente consigo mismo. Este retrato que parece ser un buen ejemplo del ser nacional, al menos de unos cuantos, es la base sobre la que se construye el personaje protagónico de "Samy y yo", la última película del gran actor argentino Ricardo Darín y la colombiana Angie Cepeda.

La historia empieza con el trauma original. Se inicia en una escena que da cuenta del hostigamiento permanente de una idishe mamme sobre su marido y su hijo pequeño. La inseguridad, la desconfianza en el resto de la sociedad y la falta de autoestima es el resultado del poder que ejerce un mujer dominante y déspota, claro, víctima a su vez de su propia existencia. Al parecer este comportamiento es bastante habitual y a algunos hasta puede parecerle gracioso la forma en que se relaciona la familia del pobre Samy. El patetismo en el seno familiar es evidente, pero al final se aclara que no es precisamente la madre la culpable de su adultez resentida.

Ya de grande, Samuel es guionista de un programa de TV de mediocre calidad. Su conductor no entiende el sentido del humor de Golsdtein, el rating baja y la presión sube. Samuel sueña con escribir al fin su novela y convertirse en un escritor "serio". Su pseudo novia también es una escritora que junto con sus amigas (todas ellas muy snob) decodifican el mundo a la manera, según Milewicz, del intelectual medio argentino.

En esa instancia de duda aparece Mary, una chica colombiana deliciosa que comprende el talento de Samy lo ayuda a conseguir su propio programa de TV, porque según dice, él es el único que puede decir sus líneas y esa autenticidad será avalada por el público... y tiene razón. Samy detesta la idea y odia el hecho de pararse ante una cámara pero de a poco se va convenciendo de que su personalidad marchita se puede modificar.

Claro, no todo es tan fácil. Empezando por Mary y su misterioso pasado.


"Samy y yo", es aparentemente una comedia al mejor estilo woodyalleniano. El personaje se viste descuidadamente, es torpe, sin duda un calco tercermundista del director newyorkino, sus defectos y miedos son similares y lo que podría ser la motivación de Samy también se ubica en la filmografía de Allen.

Sin embargo, solo la superficie es similar y en el fondo está muy lejos de serlo. De hecho está más cerca de una comedia común que de una inteligente, al estilo Allen.

Milewicz cree que esa personalidad es semejante a la del argentino medio y seguramente no está equivocado, pero la forma de subjetivar es otra. No se trata de analizar ahora la obra de Woody Allen para ver en qué puntos se acerca Milewicz a ella y así determinar si esta película es realmente digna de ser comparable o "vendida" con esa etiqueta, pero al menos de movida queda claro que, por ejemplo, el entorno familiar podría ser importante para el origen del trauma y en definitva para la construcción del personaje adulto pero en Allen siempre el personaje termina siendo lo que es, no se convierte en un ser humano "normal" al final de la película como si hubiera estado enfermo durante ese lapso. La paranoia es aceptada por su entorno y nunca se lo ve como un bicho raro atomizado por la depresión. No es el caso de esta película.

Lo "intelectual" en Allen siempre es retratado con respeto pese a que se marcan ciertas conductas elitistas de grupo, el desubicado siempre puede ser su personaje pero nunca se escuchan frases idiotas o mal armadas, como si lo único que quisieran es decir frases inconexas o difíciles. Lo intelectual en Allen es importante y de hecho conoce muy bien el círculo porque él mismo se encuentra dentro de él. Por lo tanto su mirada es la de un conocedor. En el caso de Milewicz no es así. Citar a Roland Barthes de una forma tan penosa no habla bien del guionista ni del director. Siquiera se justifica por el hecho de hacerlo con la intención de arrancar una carcajada. Se pueden leer la citas en las películas de Allen y no se encontrará ninguna errada o mal parida.

La escena más curiosa es cuando están en un rasturant y Mary le dice que su película preferida es "Casablanca", Samy le responde que no puede haber una película con mas "lugares comunes" que esa. Tal vez sea cierto, pero esa línea debiera estar dirigida hacia la misma "Samy y yo", en la que aparece hasta la infaltable Hava Nagila.

Pero la debilidad en esos puntos no es un obstáculo para disfrutar la película.

Las actuaciones son correctas, Darín no está en su mejor papel, Cepeda en cambio está muy motivada, muy bien Cortese, Alejandra Darín y Flechner. La dirección de Milewicz cierra en muchos aspectos y tiene la capacidad de volver creíbles algunas escenas que lo son. Por cierto, hay detalles muy buenos que le dan solidez al relato. La incorporación de los medios al cubrir una noticia no hace mas que recortar sobre aquello que esta sociedad conoce bien y eso permite una identificación con el personaje y con la película. Reconocerse allí, donde más duele, pero también cerca de la emoción familiar es un objetivo que al parecer el director tuvo en cuenta.

Andrés San Martín


"Samy y yo"


Argentina, 2002

Dirección
Eduardo Milewicz

Producción:
David Fajn

Guión:
Eduardo Milewicz

Fotografía:
Marcelo Camorino (A.D.F.)

Música:
Carlos Villavicencio

Montaje:
Sergio Zottola

Protagonistas:
Ricardo Darín, Angie Cepeda, Alejandra Flechner, Cristina Banegas, Henny Trayles, Carolina Peleritti, Alejandra Darín, Rita Cortese, Roberto Pettinato.



Calificacion: 7

Género
Comedia

Estreno en Argentina
11/07/2002

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