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Publicado el 12/06/2002

El amor y la pareja

Lyne proviene de la publicidad y tal vez por ello siempre hay una denotada estilización del detalle y de la fotografía, casi como leitmotiv en sus 8 películas. Este efectismo permanente es lo que molestó, desde un comienzo de su carrera, a sus detractores; no obstante, es posible que su coherencia como director fiel a un estilo propio, sea una manera honesta de filmar y de ganar dinero al mismo tiempo.

De hecho, es el único director de renombre que ha incorporado el erotismo como pulsión estructural en sus películas, superando la punitiva valla del soft core. O quizás, al único director que la industria le permite mantener como "marca registrada" el juego erótico. Segmento bastante impopular en la industria porque se arriesgan a ser catalogados con el R-17.

Connie, una mujer de treinta y pico, es el eje que pone orden en las vidas de sus dos distraídos hombres: un hijo de 8, y su marido, un atractivo y maduro empresario. La familia vive en los tranquilos suburbios, donde hay seguridad y paz familiar por oposición a la pérfida Manhattan, ciudad del deseo y del pecado. La misma convencion es usada en "Atracción Fatal" y la misma que es utilizada en la mayor parte del mundo occidental desde hace muchos años.

La inclemencia del viento es un indicio también de la vida de Connie, contrariada y difícil de llevar. Cuando regresa de compras para el cumpleaños de su hijo, es arrastrada por un viento y cae, se lastima las rodillas. Otro intento pero el viento no deja ni respirar, esta vez el tropiezo es un hombre joven y atractivo. Su encanto francés la desconcierta. Él la invita a su departamento, a buscar una simple curita para sus heridas. Ella duda pero accede.

Lyne siempre construye muy bien a sus personajes, les da cuerpo y carácter, además de un lugar para vivir que sea un calco de su personalidad. En este caso el personaje del amante debe ser encantador, misterioso y nada similar a un hogar estándar. Un antiguo y enorme loft del Soho newyorkino es el lugar perfecto, mejor si está atestado de libros y de antigüedades. En un primer momento parece todo muy caótico pero en realidad está todo cuidadosamente disperso. Connie se lleva un libro de poesía de regalo. Un inocente obsequio que la deja fantaseando, en soledad, con el romanticismo y el oscuro objeto prohibido.

El disparador del deseo surge espontáneamente, así es la vida.

Diane Lane es cautivante sin ser una beldad, y su actuación es espléndida, especialmente cuando en una escena imperdible, ella regresa en tren de ver a su amante francés. A través de un bien montado flashback recuerda su experiencia de un rato antes con su amante. Connie se estremece, se contiene, gime en silencio, el éxtasis de ese recuerdo es tan vívido que el espectador puede sentir esa turgencia en su cuerpo. Ella disfruta absolutamente de ese caramelo que tiene en su memoria.

Edward, su marido, la nota distinta y decide contratar a un investigador privado. La pruebas del idilio llegan a sus manos. Edward quiere conocer al amante y va a visitarlo, no sabe precisamente para qué, pero esas situaciones no tiene una explicación de manual. Solo al final el espectador se explica la indignación que siente cuando ve un regalo suyo ahora entregado a un tercero.

La buena actuación de Lane no es algo raro porque, a contra pelo de su impronta publicitaria, Lyne es un buen director de actores. El hecho de "desperdiciar" a un galán devenido en hombre maduro, como Gere, y presentarlo como un simple marido bonachón no es cosa que se haga diariamente en la industria. Por otra parte, se sabe que Gere no volvió a actuar bien luego de su "Gigoló americano".

Es cierto que Lyne se cita así mismo: en Connie hay vicios de Kim Basinger en "9 semanas y media". También el papel de Lane parece ser la contracara femenina de Michael Douglas en "Atracción fatal". Sin embargo, el tema de la mujer adúltera ha sido un tema casi tabú en el cine y no hay muchos ejemplos que tengan un final bendecido por la sociedad, este tampoco es el caso. Pero lejos de presentarse con una obstinada y santurrona moraleja en contra del adulterio, Lyne pone el énfasis en el placer por oposición a la seguridad convencional del matrimonio.

Es en esos detalles minúsculos cuando Lyne se da el gusto de rechazar la inercia del sistema. Para Lyne esas digresiones o infidelidades dentro del matrimonio son primero y obviamente la causa de una ruptura dentro de ellos, pero lo más importante es que funcionan como avistamientos cercanos de una incompatibilidad entre la pasión y la rutina. El deseo, segun Lyne, nunca se inserta en la intitución matrimonial.

En el caso de "Infidelidad", Lyne utiliza recursos cinematográficos que dan cuenta de su interés por superarse, permanece su impecable fotografía, y sus impetuosas escenas de sexo. Nunca es explícito pero es capaz de insinuarlo como ningún otro director.

Lyne ha hecho solo 8 películas en su vida, y por lo menos 4 de ellas han dejado un huella imborrable en el cine. Nada mal para ser un director menospreciado y acusado torpemente de ser "el padre del videoclip en el cine".

Andrés San Martín


"Infidelidad"

Unfaithful
EE.UU., 2002, 120'

Dirección
Adrian Lyne

Producción:
A. Lyne y G. Mac Brown

Guión:
Alvin Sargent y William Broyles Jr.

Fotografía:
Peter Biziou

Música:
Jan A. P. Kaczmarek

Montaje:
Anne V. Coates

Protagonistas:
Richard Gere, Diane Lane, Olivier Martinez, Erik Per Sullivan y Myra Taylor.



Calificacion: 7

Género
Drama

Estreno en Argentina
13/06/2002

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