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Publicado el 22/05/2002

Costner y otro bodrio en su filmografía

Una doctora, especialista en cáncer, se marcha a la selva venezolana en ayuda de los nativos que al parecer necesitan mas ayuda con esa enfermedad que en una zona urbana como Chicago. El cine a veces puede des-asnar a la multitud ignorante en detalles como éste. Ahora, si el guión envía a una mujer embarazada a la selva no es un detalle menor... es un disparate. Más cuando su marido le ruega que no lo haga, que espere hasta después del nacimiento.

¿Qué mujer que no sea una enferma o una alterada mental va a hundirse en la inclemente espesura sudamericana justo en ese estado? ¿El guionista espera que el espectador se apiade de esa actitud insana y que crea en que lo hace por valores éticos? ¿Qué motivación pueril puede llevar a un guionista a escribir tamaña insensatez? ¿Y después, al director a filmarla?

Luego de la última comunicación con su esposa, el doctor Joe Darrow (Kevin Costner), queda aterrado. La burocracia de inmigración se opone al rescate de su amada, el destino juega a favor del guionista y el destino juega sus cartas. Ella al parecer muere, en realidad sólo el espectador conoce esta parte del relato, incluso se realiza una misa en su memoria aunque nunca es encontrado su cuerpo. Solamente se sabe que el micro en el que huía con unos pacientes fue empujado por una avalancha y terminó desbarrancado en el lecho de un río.

Joe queda desolado en su casa oscura y silenciosa, solo, junto con un loro viejo y desplumado que está más al cuidado de su vecina que del suyo.

Esta imposiblidad de velar a un muerto, de ver o reconocer un cuerpo para despedirse de él, es lo que permite que la presencia de ella siga dando vueltas en la cabeza de Joe. Este es un tema muy tratado en las películas de desaparecidos.

En un intento por reconstruir su dolida existencia, retoma sus actividades como médico. Como espíritu en pena, se llena de sueños, y pesadillas, aún más, comienzan a manifestarse situaciones sobrenaturales en su casa y en su trabajo. La libélula, insecto preferido de su esposa, empieza a aparecer en diversas oportunidades y circunstancias. Los muertos en el hospital dicen tener un mensaje para él y Joe está a punto de volverse loco.

Sus amigos quieren consolarlo, pero Costner siente odio por la sociedad, dice no necesitar de ellos. Obligado por una promesa, cumple con visitar a los pacientes de su esposa, pero sólo uno continúa con vida. Vale la pena aclarar que la mayoria de ellos son niños. El pequeño, sin embargo, se comporta de manera extraña, dice conocerlo a través de indicaciones que ella, la difunta medica, le dio en el más allá. El y otro chico dibujan y pintan reiteradamente, y sin sentido aparente, una cruz con una leve ondulacion. Nadie sabe lo que es, ni siquiera los diccionarios de símbolos.

Esta figura atormenta su perspectiva racional, hasta que se encuentra con una monja que dice que la muerte en solo un estado de inconsciencia más profundo. Esto obviamente, no lo ayuda.

Joe decide seguir las indicaciones sobrenaturales. Un día recibe unas fotos de sus mujer enviadas antes de morir. Ella se ve feliz en la selva con una catarata en el fondo de la imagen, a esto se suma el que unos amigos lo invitan a hacer un viaje "en canoa", durante una semana.

Cualquier espectador con un mínimo de atención podría relacionar y atar cabos. Pero Joe necesita una ayuda más. Necesita que un viento extraño abra las puertas de su casa y tire un mapa al piso, y éste a su vez quede casi iluminado por la providencia para que el bueno de Joe se fije en el lugar preciso. Allí está el mismo símbolo repetidas veces marcando distintos lugares...

Kevin Costner es un buen actor, pero su mal ojo para elegir papeles o elegir malos guiones es de Guiness. Kathy Bates en el papel de una lesbiana bonachona lo apoya lo suficiente y el resto, no desentona.

Algunos estereotipos del hombre sudamericano son reconocibles, aunque siempre exageran con aquellos de "a cambio de algo".

La dirección de Tom Shadyac ("Patch Adams") es correcta, su pasión por los hospitales se debe, es de suponer, a su dramatismo innato y no por alguna obsesión. Afortunadamente, no cae en golpes bajos que podrían abundar en una sala llena de niños enfermos de cáncer. Las escenas con nativos no están del todo resueltas, aunque es presumible que los indígenas no entendieran bien el acento o las indicaciones.

El final es, como corresponde a todo guión de este tipo, un mensaje de esperanza para la humanidad.

Andrés San Martín


"El misterio de la libélula"

Dragonfly
EE.UU., 2002, 104'

Dirección
Tom Shadyac

Producción:
Mark Johnson, Roger Birnbaum y Gary Barber

Guión:
Brandon Camp, Mike Thompson y David Seltzer

Fotografía:
Dean Semler

Música:
John Debney

Montaje:
Don Zimmerman

Protagonistas:
Kevin Costner, Kathy Bates, Joe Morton, Ron Rifkin, Linda Hunt, Susanna Thompson.



Calificacion: 4

Género
Suspenso

Estreno en Argentina
23/05/2002

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