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Publicado el 08/02/2001

El rock es mi forma de ser

1973 fue un año inquieto y desmesurado. En el 73, Perón asume por última vez la presidencia de la Argentina, Salvador Allende es derrocado en Chile y se firma la paz entre Estados Unidos y Vietnam. También en Argentina, se deroga el decreto que declaraba a Rosas "Traidor a la patria" y es éxito de taquilla la película "Juan Moreira" de Leonardo Favio. En otras latitudes se presenta la polémica "El último tango en París" de Bertolucci y abandonan este mundo dos Pablos geniales, Picasso y Neruda.

Durante ese sórdido y problemático '73 se ambienta principalmente "Casi famosos". El film narra un fragmento en la vida de William Miller, joven de 15 años que es fanático del rock y que se siente motivado a escribir sobre la música y las bandas de la época. La revista Rolling Stone se fija en él y le ofrece escribir una nota, Billy elige cubrir la gira de Stillwater, una banda clase B y "casi famosa".

La oportunidad es única y Billy se embarca en la gira de la banda a pesar de las objeciones de su sobreprotectora madre. Con la ayuda de Penny Lane, una atractiva y jovén fanática de la banda a la que él bautiza con ese mítico nombre, Billy se adentra en la desprolija y particular vida de los rockeros. A medida que deja de ser un observador y comienza a participar del juego, el precoz reportero se dará cuenta de que la objetividad es algo difícil de conseguir y de llevar a un papel, especialmente cuando se es periodista.

"Casi famosos" es lo último de Cameron Crowe ("Singles", "Jerry Maguire"). En el film (de corte "autobiográfico"), es representado por un imberbe de 15 años llamado William, un prematuro escritor en una revista desconocida y gran conocedor de lo que ocurre "formalmente" en la escena musical de esa época. En realidad su pasión por la música (presunto leimotiv del film), comienza 4 años antes, cuando su hermana abandona el hogar para convertirse en azafata. Ella fue la que plantó la semilla de la música en su cabeza y la que se alejó de la opresión y censura maternal cuando Billy sólo tenía 11 años y ella 18.

La semilla estaba compuesta por unos cuantos discos de vinilo cedidos como regalo, discos que actualmente son considerados verdaderos clásicos del rock. Así conoció a The Who, Led Zeppelin, Joni Mitchell, Yes, Elton John, Simon & Garfunkel, The Allman Brothers, y muchos más.

El film, dividido en cuatro claros segmentos, contiene la clásica estructura narrativa. Primero una etapa germinal, la introducción, el desarrollo y conclusión (moraleja por el mismo precio).

En el inicio vemos a un Billy neutral observando la discusión entre su madre y hermana. Esta última cansada de soportar las prohibiciones de la madre, entre ellas la de escuchar rock en casa.

En el segundo tramo Billy, ya de 15 años, conoce a su ídolo Lester Bangs (Philip Seymour Hoffman), un curtido crítico de rock que terminará por convertirse en su mentor, padre, consejero y guía espiritual. "Poca plata y muchos discos de las compañías" dice el solitario gurú al sintetizar la carrera de un periodista y crítico de música. La advertencia no logra aplacar la energía del púber. Su mejor consejo para Billy es "ser honesto e inclemente".

La posesiva madre de Billy, profesora universitaria, no impedirá que acepte la inigualable oferta de la revista Rolling Stone (en aquella época la más importante y poderosa publicación dedicada a la música) y viaje, aunque caerá en una recurrente paranoia por una eventual ingestión de drogas de su hijo. Tiempos difícles para una mujer viuda que no puede evitar oler la frase "sexo, drogas y rock and roll" en el aire.

En el tercer segmento Billy está "on the road" junto con la banda Stillwater. Ellos se refieren irónicamente a él como "el enemigo", pero saben que una portada en la revista les facilitaría las cosas y que el chico parece "influenciable". Este es el tramo más largo de la carretera que transita el film, el mejor. Un buen montaje de imagen y sonido permite que la gira arranque con un inmejorable ritmo narrativo. La fotografía consigue captar con un realismo impresionante la energía del público y la crudeza del backstage. Colores "tierra" de la era "Powerflower" se armonizan con un vestuario preciso aunque austero.

El espectador que sepa o se identifique con el sonido del film disfrutará de esos segmentos de música que, al mismo tiempo, convierten al film en un producto de difícil deglusión para quienes siempre percibieron al rock como nada más que un montón de ruidos atonales.

Una remera promocional con la imagen de la banda es una fiel metáfora de lo que Crowe visualiza en su memoria y en el film como prototipo de toda una época. Un personaje en primer plano y el resto borroniento. Crowe le otorga coprotagonismo al violero de la banda (Billy Crudup), virtual rival de Billy por Penny Lane, aunque el personaje representativo de toda la corriente de los '70 es tan intrascendente, aburrido y poco atractivo como un mal recuerdo.

Crowe le endilga al papel de la madre el eje moralizante del film y Frances McDormand lo cumple a la perfección. Simplemente una actuación espléndida desde todo punto de vista, junto con la de Philip Seymour Hoffman, las mejores. Su reiterativa advertencia sobre no tomar drogas resulta ambigua, por momentos cómica y en otros patética, pero Crowe se encarga de que su madre no termine como el personaje ridículo de la película.

El cuarto es el desenlace. El peor. Un baño de moralina se esparce sobre la pantalla y no se diluye jamás. Por otra parte, el efebo es aún virgen y sigue sin probar drogas.

El inocente Billy se mantiene inmaculado pese a que está en plena ebullición hormonal, pese a que duerme con cuatro chicas en la misma habitación y pese a que ellas quieren "desflorarlo" cuanto antes. Las damicelas se autodenominan "Band Aid" (juego de palabras en inglés con una "curita"), chicas jóvenes que con el pretexto de ser sus fans cumplen los deseos de los músicos y los acompañan en sus giras. Se niegan a que se les llame Groopies, pero la diferencia entre prostitutas y ellas es tan extenso como la cintura de un hilo quirúrgico. El protagonista se luce en escenas donde la ingenuidad prevalece pero en otras ni siquiera supera la media. El esfuerzo del director es absurdo, increible y agotador.

Crowe conduce al espectador por un paisaje naif que él construye en base a "polaroids" de sentido platónico, improntas edipianas y un telón de fondo que va desde Black Sabbath hasta Steve Wonder. Siempre de la mano de un personaje persuadible e inmaduro que no llegó a contaminarse con la podredumbre de su alrededor. Su comportamiento es como el de una motita romántica de algodón en medio del caos lisérgico, alcohólico y sexual que reinaba en esa década.

Definitivamente, Crowe se olvidó del consejo de Bangs sobre permanecer "honesto e inclemente".

Si el espectador es capaz de creer en ese viaje podrá coincidir con la mayor parte de la crítica internacional que la calificó como "Una de las mejores películas del año y la mejor película de rock jamás filmada".

Andrés San Martín


"Casi famosos"

Almost Famous
EE.UU., 2000, 200'

Dirección
Cameron Crowe

Producción:
Cameron Crowe y Ian Bryce

Guión:
Cameron Crowe

Fotografía:
John Toll

Música:
Nancy Wilson

Montaje:
Joe Hutshing y Saar Klein

Protagonistas:
Patrick Fugit, Billy Crudup, Frances McDormand, Kate Hudson y Philip Seymour Hoffman



Calificacion: 8

Estreno en Argentina
08/02/2001

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