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Publicado el 27/03/2002

Una pintura de época

Tal como se lo propuso Rohmer, su último film basado en la memorias de Grace Elliot, una cortesana en la época del estallido de la revolución francesa, resultó un delicado y fiel recorte de la historia Gala. Fiel, antes que nada, a la "moderna" mirada de Elliot quien vivió "in situ" los dramáticos acontecimientos del guillotinaje, el desenfado y la caza de nobles en pos de conquistar los ya RE-conocidos tres símbolos de la República.

El maestro Rohmer, quien escribió impecables críticas en Cahiers du Cinema y a quien pocos se atreverían a contrariar por miedo de ser tildados de incultos por su séquito obsecuente y conservador, se arriesga con un film que apoya -involuntariamente o no- la corriente revisionista que se ha vuelto muy fuerte desde que tomó notoriedad pública durante el bicentenario de la Revolución.

Pero Rohmer justifica su nueva incursión en la "época" no por lo anterior sino gracias a la singular mirada de Elliot, que según el propio Maestro, ha dejado a la posteridad no solamente un libro sino casi, propiamente, un guión.

Es así como después de dedicarle un sentido homenaje a las estaciones del año, a la juventud y al amor, el octogenario director se ocupa ahora de la aburrida vida de Grace Elliot, porque al menos en lo que respecta al film, de la diversión de Grace no hay datos disponibles. Este reducido y particular recorte equivale al mismo interés que puede despertar en un parisino contemporáneo las memorias del Coronel Rivero contando cómo llegó al Hueco de los Sauces en medio de la Batalla de Caseros.

Grace Elliot, una "monárquica" ciudadana inglesa que habita en París, vive una relación de amistad/seducción con el Duque de Orléans; un maduro y apasionado admirador, además de primo del Rey. De un día para otro los revolucionarios comandados ideológicamente (en su primera etapa) por Robespierre comienzan a cobrase cuentas con la nobleza y a controlar el ingreso y salida de la ciudad. La ciudadana Elliot llega a escapar y se refugia en su casa del campo. Allí es contactada por una antigua amiga. Grace regresa a París donde presencia el salvajismo de la clase en rebelión, muchedumbres que además cuentan con el apoyo de destacamentos militares. Así es como decide ayudar a escapar a un noble que es un enemigo acérrimo del Duque. La relación entre la dama y el duque se lesiona pero no se rompe. Pese a que las circunstancias son peligrosas nunca deja de manifestar su inquebrantable apoyo al rey y a su clase. Todo llega a su punto crítico cuando su casa es requisada por militares y un par de oficiales de la revolución, ambos brutos individuos del lunfardaje francés, le encuentran una carta en inglés y por ello debe comparaecer ante un tribunal de justicia de la Revolución.

Hay una característica casi insoportable en las últimas pélículas del Maestro y esa es la pasividad en el narración. Lentitud que se traduce en un ritmo pausado, sereno, sin prisa, cansado, en letargo. Como el paso desinteresado de un caballo en la pampa. La acción se reduce a extensos diálogos sobre las intrigas políticas y el apoyo o el rechazo al rey. Planos inmóviles, frente marchita y nieves del tiempo blanqueando la sienes.

No obstante, todo lo anterior, Rohmer utiliza estética muy interesante, un estilo pictórico muy especial para este film, que según él, alienta el uso de los efectos especiales para películas de arte y cultura. Para los exteriores, en vez de buscar locaciones o construir escenarios en estudios, hizo pintar paisajes de la época según las descripciones de Elliot y sobre estas telas sobreimpuso a los actores según el método de recorte contra un fondo de color. De esta manera los personajes se mueven en un "auténtico" entorno que se correponde con la que Elliot aparentemenete veía o recordaba cuando escribió sus memorias. Muchas veces se puede reconocer la textura de la tela en "el fondo" de los actores. Además utilizó video digital en los interiores con filtros especiales, dándole un singular estilo de "cuadro al óleo" a los planos.

La película ganó el León de Oro en el Festival de Venezia.

Andrés San Martín


"La dama y el Duque"

L'anglaise et le Duc
Francia, 2001, 125'

Dirección
Eric Rohmer

Producción:
Françoise Etchegaray

Guión:
Eric Rohmer, inspirado en la autobiografía

Fotografía:
Diane Baratier

Montaje:
Mary Stephen

Protagonistas:
Lucy Russell, Jean-Claude Dreyfus, François Marthouret, Léonard Cobiant y Caroline Morin.



Calificacion: 7

Género
Drama

Estreno en Argentina
28/03/2002



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