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Lo de "la resurrección" se refiere a que la teniente Ripley es traída de vuelta a la vida, 200 años más tarde, a partir de una clonación -los monstruosos y fallidos experimentos hasta dar con una versión similar a la Ripley original son alucinantes- porque aparentemente es la única capaz de derrotar al alien que parece indestructible.
Ridley Scott, James Cameron, David Fincher y Jean Pierre Jeunet son los cuatro directores que se atrevieron a dirigir, cada uno aportando su estilo, la saga Alien. de esta cuarta película, Sigourney Weaver es además la coproductora. La película se presenta como un bocado para los amantes del género -ya transformados ambos, Alien y Ripley, en objetos de culto- y en una película mediocre para otros. Para muchos fanáticos es la más floja de las cuatro pero debemos concederle a Jeunet el beneficio de la duda.
El film está extraordinariamente bien filmado y el diseño de producción (el cual fue supervisado por un ex coequiper de Jeunet, Marc Caro) es definitivamente soberbio. El papel de Weaver es en este caso, un poco más jugado que en sus anteriores actuaciones. Más duro, irónico y agresivo, sin duda coherente con el guión. La pequeña Winnona, en cambio, parece descolocada en su papel. Es difícil de creer que una figura débil como la suya esté al mando de un grupo de violentos mercenarioscomo el inadaptado Johner Ron Perlman. Los adminículos tecnológicos son jueguetes preciosos y la escenografía está actualizada coherentemente con las dos centurias transcurridas desde la número tres. El pequeño Dominique Pinon es el factor que une la trayectoria de Jeunet con Alien y lo que le otorga al film un aire más sórdido y menos americanófilo. Es un film distinto pero lleva dentro de sí, sin lugar a dudas, al ser que todos queremos ver.

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