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Derek Zoolander es un inigualable modelo de pasarelas, un singular prototipo del perfecto equilibrio de la belleza con 3% de grasa y solamente un 1% de cerebro. Derek es un superexitoso modelo que hace de su cuerpo un templo de admiración y devoción. Ha venido defendiendo su título de Modelo del Año durante tres años sin un competidor peligroso. Pero ahora este supermodelo, el más famoso del mundo, está a punto de demostrar que no es sólo un envase bello y hueco. Derek va a demostrar que puede enfrentar a un diábolico personaje, el líder maléfico del submundo de la moda.
Ben Stiller gatilla sobre el mundo de la moda y el resultado es la disparatada "Zoolander", una sátira cómica basada en un personaje que él mismo creó en 1996 junto al escritor y productor de los "MTV Movie Awards", Drake Sather.
Stiller se ríe de si mismo, de su familia, del espionaje, de los demás y de todo el delirio que rodea al gigantesco negocio de la moda. No tiene el tono crítico y que Robert Altman le imprimio a "Pret-a-Porter", otro escabio sobre la moda, pero la perspectiva de Ben Stiller es mucho más comprensiva con el negocio, más amable y generosa. Además, muchísimo más divertida.
Hay innumerables guiños con el espectador que conoce del tema, desde cameos de diseñadores (Tom Ford por ej.) hasta rivalidades conocidas en el mundillo de la "fashion way". Pero también Stiller recuerda su paso por la TV. Emplea la motivación absurda y la situación ridícula que todos pueden reconocer sin ser expertos en el tema, aunque claro, si alguno del público no sabe nada del tema, si Ud. no sabe quién es Tom Ford, poco le importará quienes sirven de telón de fondo a Zoolander y seguramente se perderá alusiones simpáticas como por ejemplo a Karl Lagerfeld y otros popes de la alta costura.
Pero no se equivoque, esta no es una película cerrada. Recuerde: es una comedia, y las risas vengan de donde vengan, son buenas.
Marcelo Griess
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