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Reviews
Publicado el 09/01/2002

Terror en la carretera

Las nuevas películas de terror, específicamente aquellas dirigidas a los adolecentes, suelen venir últimamente con un guión abundante en ironías y referencias a películas anteriores. Muchas veces apelan a citas que sólo decifra el público cinéfilo o fanáticos del género. El casting privilegia los atributos fisicos de los protagonistas, que demás está decirlo, son universitarios. Sin embargo, tanto en las viejas películas como en las últimas, hay una heroína. La trémula pero valiente muchacha se entregará con coraja en la batalla, muchas veces cuerpo a cuerpo, con el mal.

Piénsese por ejemplo en las clásicas "Halloween" y "Viernes 13" o en las exitosas "Sé lo que hiciste el verano pasado" y "Scream". El caso de "Jeepers Creepers" no es distinto, su nombre Trish y aparentemente vuelve en la secuela.

La película, que está ambientada con un estilo "old fashion" y tiene cierta similutd con los trabajos de Guillermo del Toro, comienza con un homenaje, quizás involuntario o no, a una película para TV de Spielberg del año '71 llamada "Duel". El lector reconocerá de inmediato el sentido. Una pareja de hermanos se traslada en un auto viejo por una carretera solitaria y con paisajes muy americanos. La discusión entre la hermana mayor y el hermano menor e inmaduro intenta patentar la normalidad boba de la comunicacón fraternal. El diálogo, que resulta larguísimo, es interrumpido afortunadamente, cuando comienzan a ser perseguidos injustificadamente por un camión pequeño, herrumbrado, siniestro y con una chapa amenazadora. La situación de pánico es superada momentáneamente y viene el respiro que el manual del género recomienda.

Cuando reanudan el viaje se cruzan nuevamente con el camión, que esta vez está estacionado junto a una casa abandonada. El conductor, de aspecto intimidante, carga en sus hombros un par de bultos y los arroja en un agujero, bultos que irremediablemente se asemejan a cuerpos. La lógica le dice al espectador que, en tales circunstancias y más aún cuando el conductor comienza a aperseguir a la pareja nuevamente, los protagonistas deben huir "non stop" hasta que no quede combustible y de ahí correr hasta que las piernas se acalambren. No obstante, el espectador también sabe, como muy bien lo dice Trish, que en las películas de terror las actitudes estúpidas abundan sin consideración. La pareja, por lo tanto, regresa a la casa abandonada con la excusa de salvar a algún sobreviviente. Y todo empeora para delicia de los amantes del género, pero no dura.

Lamentablemente, los buenos momentos por venir son irregulares. Hay una presencia diabólica que chapucea en el Make-up y tiene como costumbre olfatear a su víctimas y luego devorarles ciertas partes del cuerpo, pero cuyo papel carece de un sentido concreto de motivación. Salva recupera esto como característica positiva pero hasta en la más gore de estas películas el personaje "maligno" justifica de alguna manera su odio o apatencia de sangre, o es una herramienta para cometer sus delitos. La razón ayuda en la solidez del relato.

Salva no sabe que hacer con su trama, por ejemplo, cuando los personajes se encuentran con la dueña de los gatos (se entiende después de verla), no hay un efecto o un desenlace que justifique la escena. Salva sólo sabe que su bestia tiene que tratar de matar a los protagonistas pese a que su guión débil y mediocre sigue vacío. Ni siquiera aparece la recontrausada venganza. Por lo menos en esta primera parte.

Las cabezas de plastico ruedan, el uso chabacano de algunos efectos especiales es ridículo pero comprensible o coherente con el resto de la película. La cual no permite razonar, sólo se apoya en en su complicidad con el espectador púber, pochoclero y gaseoso. Por suerte hay un final poco usado y que funciona como antecedente para la segunda parte.

"Jeepers Creepers... de dónde sacaste esos ojos" dice el estribillo de una añeja e inocente melodía de los años '30, interpretada por Johnny Mercer y Harry Warren, que adquiere ribetes diabólicos de la mano del controversial Victor Salva. Escuchar la canción funciona como una sentencia de muerte.

Como imán se utiliza el nombre de Francis Ford Coppola como productor ejecutivo. Como punto al margen cabe destacar que los Estudios con los que ha trabajado Salva han sido cuestionados vehemente por la prensa. ¿Por qué? Victor Salva en el año 1988 fue condenado a 3 años de prisión por mantener relaciones sexuales con un menor de 12 años, protagonista de su película de payasos asesinos "Clownhouse". Salva filmó secretamente la escena, y la policía encontró posteriormente la cinta en su casa. Salva se declaró culpable y llegó a cumplir 1 año y medio de condena efectiva en la carcel. El director de Jeepers Creepers figura en la lista que poseen y comparten 41 estados de Estado Unidos de Abusadores de menores. Al igual que todos ellos debe, para toda la vida, notificar su cambio de domicilio en la estación de Policia más cercana. Pero la vida privada del Salva es otra historia.

Andrés San Martín


"Jeepers Creepers, el terror existe"

Jeepers Creepers
EE.UU., 2001, 90'

Dirección
Victor Salva

Producción:
Barry Opper y Tom Luse

Guión:
Victor Salva

Fotografía:
Don E. Fauntleroy

Música:
Bennett Salvay

Montaje:
Ed Marx

Protagonistas:
Gina Philips, Justin Long, Jonathan Breck, Patricia Belcher, Eileen Brennan.



Calificacion: 6

Género
Terror

Estreno en Argentina
10/01/2002

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Trailer LoRes (240x180)

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