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Con una especial visión de la realidad, y poniendo el acento en su parte más cruel y dura, la joven Albertina Carri hace su debut luego de mucho trabajo como camarógrafa y fotógrafa en el medio.
Rodada en blanco y negro, la película comienza con un brutal asesinato -típico momento que puede remitir a la dictadura, un Ford Falcon en un garage escondido- en una escena que conmueve y shockea al espectador. Luego, a la manera de algunos films anteriores, irá reconstruyendo todo lo que sucedió alrededor de ese crimen para que fuera posible.
Poco a poco nos iremos enterando de todo lo que sucedió antes, contado de manera directa y eficaz en esta promisoria opera prima de Carri. Una prostituta, Susana (Gabriela Toscano) quizás sea el testigo más lúcido de esa realidad despiadada, a la que Carri registra de un modo ascético, en el que la ciudad de Buenos Aires adquiere tintes ominosos.
La tragedia invadirá a dos familias, atravesadas por un asesinato. La de Rubén, un joven de 25 años sin ningún objetivo, y la de Ricardo, un empresario decadente con problemas irreconciliables con su socio y cuñado. Susana será el vínculo entre estas dos familias.
Meritoria labor de Andres Vicente, en este film algo experimental, pero que logra su objetivo.
Pablo Silva
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