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Para muchos este es un film autoreferencial, autobiográfico. En un momento un personaje le pregunta a otro después de ver "8 1/2", de Fellini, «cuántos directores filman sólo para satisfacer sus fanstasias sexuales?». El otro, que hace de hijo responde «la mayoría».
No obstante, Peter Greenway está lejos de explicar sus fantasías. De hecho no hay nada más absurdo que confundir al autor con su obra. Podría tratarse de una leve contaminación involuntaria, pero difícilmente de un exhibicionismo voluntario.
Un adinerado hombre de unos 55 años pierde a su esposa de toda la vida. Queda desolado por la tristeza. Su hijo intenta consolarlo, le propone reunir a un grupo de mujeres en un castillo y descubrir una sexualidad aún latente. Mujeres con las que ambos experimentarán libremente. 8 y 1/2 mujeres, de distintas procedencias culturales y sociales son llamadas a integrar el harén. Todas lo hacen a cambio de algo.
Con el tiempo, no mucho, padre e hijo se darán cuenta que las mujeres empiezan a desafiar su poder y que son criaturas más complejas que simples pedazos de carne. Una a una se alejan casi hastiadas de la presencia masculina. Ni siquiera el dinero puede retenerlas.
El film se presenta, según las propias palabras de Greenaway, como un homenaje a la obra de Fellini. Obviamente los recursos intelectuales de Greenaway son distintos a los del cineasta común. Sus inquietudes son otras y su punto de vista como director sólo puede vincularse con una propuesta artística antes que narrativa. Un ejemplo claro de lo que algún formalista ruso entendía con "extrañamiento" al hablar de lenguaje estándar y poético.
La impronta pictórica permanece aún en este film, planos que parecen pintados o fotografiados y cortes afilados en la estructura narrativa; distribuyendo los fragmentos como ejercicios artísticos, experimentales. La intromisión del teatro en su obra continúa: planos acechando la puesta en escena surgidas de la perspectiva de un espectador dispuesto en primera fila. Desnudos frontales masculinos y femeninos, perversión y escenas de sexo sólo insinuadas. El sexo como vehículo de emociones y pasión es alienado, no transmite deseo, enfría, des-motiva, des-erotiza. Aunque porta marcas inequívocas de la líbido.
Sin embargo, y pese a su declarada solidez como propuesta alternativa en el cine, hay algo en "8 1/2 mujeres" que no termina de construirse. La distancia que en todos sus films anteriores mantuvo con el espectador medio, en "8 /12 mujeres" se duplican geométricamente. Hasta el humor es tratado como un enemigo y eso nunca es bien recibido por el espectador. Definitivamente este aspecto no es una de sus cualidades.
Todas las actuaciones son correctas, aunque hay una incómoda frialdad en todas ellas. Rastros del estilo de Jean-Luc Godard son manifiestos de ese manierismo que se basa en una incoherencia de la comunicación.
De ahora en más, Greenaway carecerá, además, de no uno, sino de dos colaboradores que marcaron su filmografía con fuego: Michael Nymann (cuya última colaboración fue en "Prospero's"s Book") y el recientemente fallecido Sacha Vierny, virtuoso de la cámara y de la luz que comenzó tempranamente con Resnais y Buñuel.
Greenaway apuesta todo a las nuevas tecnologías, ahí, dice, está el futuro del cine. Un film, especialmente, para seguidores consuetudinarios del realizador.
Andrés San Martín
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"8 1/2 mujeres"
8 1/2 women
Alemania / Luxemburgo / Holanda / Inglaterra, 1999, 120’
Dirección
Peter Greenaway
Producción:
Kees Kasander
Guión:
Peter Greenaway
Fotografía:
Sacha Vierny, Reinier van Brummelen
Montaje:
Elmer Leupen
Protagonistas:
John Standing, Matthew Delamere, Polly Walker, Amanda Plummer, Toni Collette, Vivian Wu, Kirina Mano, y Natacha Amal.


Género
Drama
Estreno en Argentina
22/11/2001
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