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Reviews
Publicado el 23/01/2002

De la tragedia a la comedia

Atribulada por el supuesto fallecimiento de Lorenzo, su novio escritor, Lucía, una moza novio-dependiente y atractiva huye a una isla donde el difunto nunca quiso llevarla. Allí, paradójicamente, el destino le permitirá conocer personajes muy cercanos a su ex, situación que justifica y le da sentido a aquella frase sonza pero terriblemente cierta que es: "El mundo es un pañuelo".

La película de Medem viene precedida de mucho éxito en España gracias a los desnudos frontales de Vega y a tres planos cortos de penes erectos. Afortundamente para él, luego de mostrarla en Sundance, consiguió distribución en EEUU y Canadá, que no es poca cosa.

El título ha sido un excelente gancho para atraer a públicos, pero, lamentablemente, la película promete más de lo que en realidad ofrece.

Por empezar su "Lucía y el sexo" es engañoso ya que al finalizar la película el espectador tiene la sensación de Lucía no tiene mayor importancia, que Medem se equivocó. Quizás el título más lógico, y coherente con el contenido de la película, habría sido "Lorenzo y el sexo", ya que es en el personaje de Lorenzo a través de quien se estructura realmente la película y son sus fantasías e ideas, que luego plasmará en el papel, las que abundan en despliegues de deseo sexual.

Lorenzo, un escritor conflictuado por su verdadera calidad literaria conoce a un chica que dice amarlo admirarlo desde hace tiempo, ella es Lucía. La declaración de amor lo toma por sorpresa pero la aprovecha y se van a vivir juntos. Lorenzo se destraba de su laguna escritural y comienza a escribir sin mucha calidad para el gusto de Lucía, lo que deciluciona en cierta forma a Lucía y resquebraja peligrosamente la autoestima de él.

Medem se encarga de mostrar la confusión entre autor y personaje, una diatriba que se resolvió hace ya varias décadas y que dejó como resultado la diferenciación innegable y absoluta de ambos roles. Hoy resulta impensable y absurdo confundir al autor con su obra, es algo tan obvio y tajante, aunque ciertamente no para todos, como la evolución de la especie humana.

El personaje de Lorenzo en la película se confunde con su metapersonaje. Lorenzo se consume lentamente entre sus escritos, su personaje masculino eyaculador, su inconsciente, sus fantasías con otras mujeres, su necesidad de penetrar, su miedo a fracasar, su responsabilidad elidida involuntariamente como padre, su éxito momentáneo como padre-no-declarado, su autoaniquilamiento, la destrucción temporal del vínculo con Lucía, la violencia contenida, la muerte de un hija, etcétera.

Si bien el guión puede plantear la cualidad onírica del relato, Medem se encarga, através de un montaje muy poco prolijo, de enredarlo y acrecentar el caos narrativo. Algunas escenas están cronológicamente dislocadas, lo que ayuda a la incoherencia o a un engañoso uso de la narración.

Esto quiere decir que hay dos motivos para tal procedimiento en la edición de la película: el primero, es que el montaje no haya resultado como se esperaba y en el afán de darle una salida más borgeana y más atractiva a la narración, el descontrol se haya hecho presente; el segundo es que Medem quiera confundir al público desflecando la narración y agregando los fotogramas correspondientes muchos metros más tarde de lo que debían ir. Cualquiera de las dos opciones es nociva para el público que busca productos bien terminados.

La estructura capitular que se deja esbozar en el guión, propia de la literatura, no es bien utilizada porque justamente Medem lo revuelve todo y lo presenta con la desconfianza de parecer previsible.

Las actuaciones son correctas, la fotografía es esmerada, con un fuerte sello ibérico, casi con olor a aire costero y gambas al ajillo.

La invitación a conocer la enmarañada vida interior de un escritor deja más incógnitas que respuestas. Una gran pregunta que queda pendiente es que pasa con ¿Lucía y el sexo? Lucía es un personaje importante pero no el protagónico, además, Lucía no tiene conflictos con el sexo y tampoco parece importarle demasiado el tema, en realidad, al igual qu el título, Lucía no tiene mayor importancia. al menos en cuanto a lo que Medem presenta.

Andrés San Martín


"Lucía y el sexo"


España, 2001

Dirección
Julio Medem

Producción:
Fernando Bovaira y Enrique López Lavigne

Guión:
Julio Medem

Fotografía:
Kiko de la Rica

Música:
Alberto Iglesias

Montaje:
Iván Aledo

Protagonistas:
Paz Vega, Elena Anaya, Javier Cámara, Daniel Freire, Najwa Nimri y Tristán Ulloa.



Calificacion: 7

Género
Drama

Estreno en Argentina
24/01/2002

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Quién es Julio Medem



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