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Publicado el 04/07/2001

La reconstrucción

En "Bajo la arena" hay un interesantísimo punto de vista del director François Ozon sobre la figura del desaparecido. En este caso no hay política de por medio, ni hay indicios de una maniobra delictiva, como podría ser la de un secuestro. Ozon observa desde otro ángulo, incluso uno tan evidente y poco experimentado como puede ser la desaparición de un ser querido por motivos aparentemente inexplicables.

El film abre con una pareja madura (sin hijos) que se dirige en auto hacia una casa en la costa del sudeste francés, a una playa poco concurrida. Queda claro que las vacaciones en ese lugar son habituales.

La pericia de Ozon en la marcación de actores es indudable. Los detalles mínimos e imperceptibles como pueden ser una mirada, una sonrisa, una postura, se convierten en marcas contundentes de una relación plena de confianza y años de convivencia. También lo son la llegada a la casa, con ese abrir de puertas trabadas y ese descubrir sillones de sus fundas; son acciones rutinarias que se vienen haciendo por años, inconscientemente. Marie cocina la primera cena de las vacaciones y es un plato de pastas, austero, casi precario. Una cena tranquila, sin ningún movimiento externo o nuevo.

Hay una minúscula grieta en la llana personalidad de Jean, el marido de Marie. Un diminuto desinterés que el espectador detecta, aunque Marie parece no percibirlo. El cansancio del viaje es la justificación propicia para desempañar las dudas correspondientes. Al otro día se van a la playa y ocurre lo anunciado al principio.

El film de Ozon se centra en cubrir magníficamente lo que le sucede a Marie, quien siente y vive esa falta. Ella descubrirá lentamente aspectos de su marido desconocidos por ella. Pero lo más importante será la fijación de Jean en su memoria. ¿Cómo apartarse de él si no hay un cuerpo al cual decirle adiós? ¿Y si lo hubiera, estaría dispuesta a despedirse para siempre de él? Incluso Marie llega a mencionar a su marido como si estiviese vivo, ¿pero cómo no hacerlo si tiene la esperanza de que algún día regresará?

La mirada de Marie siempre está comunicando algo; el guión es tan pródigo en esas precisiones que termina por espiralizar el desarrollo narrativo en ese dolor, en la ausencia, en el vacío, en la melacolía, en las fuerzas por reconstruir una vida después de 25 años vividos con una persona, en la imposibilidad de tener esas fuerzas, etcétera.

Marie es profesora de literatura inglesa y cuando recita frente a sus alumnos, la cámara capta esa emotividad en la voz tan difícil de lograrse con naturalidad para un actor común. Son escenas entrañables, como aquella en la que sueña apasionadamente a dos amantes, fotografiada y montada con una delicadeza sublime.

De hecho, la belleza de Charlotte Rampling a los 50 es perturbadora. Su presencia resume prestancia e inteligencia: un rostro como el suyo no puede no tener atrás sino inteligencia y belleza interior. Ozon lo sabe y lo explota; el espectador queda satisfecho.

Las contingencias, que usualmente atacan a las producciones no comerciales, obligaron a Ozon a interrumpir la filmación por seis meses, pero ese lapsus fue aprovechado por el cineasta para el cambio de estaciones, que indican un “antes” y un “después de”. Para señalar un giro emotivo: de una realidad trágica a una supervivencia estigmatizada por la presencia de Jean. El duelo adquiere ribetes difíciles de aceptar para el espactador común, pero muy conocidos para quien haya transitado por esa devastadora experiencia.

Por eso es interesante el punto de que las lágrimas no vienen fácilmente, no vienen hasta que se puede superar la situación. El desahogo es un renacer, un quiebre. Tal vez siempre exista una posibilidad de reconstruir lo destruido, aunque a veces sea muy remota y traumática.

Andrés San Martín


"Bajo la arena"

Sous le sable
Francia, 2000, 95'

Dirección
François Ozon

Producción:
Olivier Delbosc y Marc Missonnier

Guión:
François Ozon, Emmanuèle Bernheim, Marina de Van y Marcia Romano

Fotografía:
Jeanne Lapoirie y Antoine Heberlé

Música:
Philippe Rombi

Montaje:
Laurence Bawedin

Protagonistas:
Bruno Cremer, Jacques Nolot, Charlotte Rampling, Alexandra Stewart y Pierre Vernier



Calificacion: 8

Estreno en Argentina
05/07/2001



© FOTOGRAMA.com