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Publicado el 27/06/2001

Semidocumental parsimonioso y singular

Misael es un hachero solitario que subsiste de vender los troncos para postes que él mismo corta y limpia. Está inmerso en un universo estático, en el cual los árboles sólo crecen para canjearse por unos cuantos pesos. Una percepción difícil de tolerar para quienes desconocen de primera mano esa función tan primaria y olvidada de la naturaleza.

El film de Lisandro Alonso, más cercano al formato documental, registra ese desafectada existencia a través de un ritmo pausado, casi originado en la parsimonia de la imagen, por momentos insoportable. El más obvio de los obstáculos es el poco atractivo del personaje, como ese color apardado de la vegetación pampeana: seco, descolorido, falto de vida.

Según el director, este trabajo no es un documental, porque Misael es quien está al servicio de la cámara y no viceversa. Una razón posible, si indefectiblemente se encontrara ficción en una rutina diaria. El problema es que ésta es también una justificación válida para negar la existencia de documentales.

En "La libertad" (film que concursó en las muestras paralelas de Cannes) la narración está al servicio del testimonio. El espectador es testigo de una existencia vacía de adornos y abocada principalmente a cortar árboles -el mayor atractivo de "La libertad" es la destreza del hachero- que después pelará hasta transformarlos en troncos factibles de ser vendidos. Quizás un estilo muy propio de "los errantes" como acusa una de las paredes de la choza donde vive.

Misael/personaje bien podría ser sinónimo también de ese gaucho en extinción que vaga en soledad, come cuando tiene hambre y duerme cuando tiene sueño. Lo cual tampoco tiene sentido, porque Misael no es libre: es esclavo de su rutina, es esclavo del tiempo (el despertador es usado para indicar la duración de la siesta y el regreso al trabajo) y del mundo exterior, de sus necesidades sexuales, de los recuerdos familiares, y por sobretodo, de sí mismo.

Tal vez un grave inconveniente para relacionarse con la historia es la ausencia de ésta y por otra parte, un título ambicioso. ¿Acaso se puede demostrar "un grado" de libertad evidente en esas acciones limitadas por la falta de recursos económicos? Hasta el papel higiénico es un indicio del avance social que se pretende. Una radio es otro rasgo que impone la presencia de aquello que no se puede dejar sencillamente en el olvido.

"La libertad" es, antes que nada, un tipo de cine experimental, pero del tipo trabajo práctico para la facultad. Carece de interés cinematográfico, pero le aporta fuerzas a su director. Aunque eso suene peyorativo, no estimula nada más que a redoblar el esfuerzo.

Andrés San Martín


"La libertad"


Argentina, 2001, 73’

Dirección
Lisandro Alonso

Producción:
Hugo A. Alonso

Guión:
Lisandro Alonso

Fotografía:
Cobi Migliora

Música:
Juan Montecchia

Montaje:
Lisandro Alonso y Martin Mainoli

Protagonistas:
Misael Saavedra



Calificacion: 5

Estreno en Argentina
28/06/2001

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"La Libertad", por su director



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