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Ella es una mujer de 40 años (largos), con un transcurrir mediocre junto a un marido cuya autoestima se encuentra en su peor nivel. No lo sabe, pero su vida va a cambiar.
Ella se llama Julia y es una agente inmobiliaria que de pronto encuentra 300 millones de pesetas escondidos en el departamento de un inquilino muerto. Pero para sacarlos del edificio y poder disfrutarlos, deberá enfrentar a un grupo de vecinos muy extraños que al parecer saben de la existencia del dinero.
La brillante Carmen Maura es nuestra Julia. La española, que ganó protagonismo junto a Almodovar, se desenvuelve en el quinto film de Alex de la Iglesia como pocas veces se la vio anteriormente. Su personaje es una pieza central y necesaria; ayuda con maestría a fabricar esa química deliciosa entre el humor, el drama, el suspense y la tragedia. En verdad, todo el elenco oscila entre el humor y el dramatismo alienado, con picos de avaricia extrema, según un rumbo marcado a fuego por su director.
El film comienza con una introducción prolija y esmerada, que marca un desde ya un buen inicio: la locura, el desequilibrio, la violencia, la muerte y el rostro aterrado y desencajado de Maura son los componentes temáticos escogidos para armarla.
Julia está bajo la lluvia, luego entra en el edificio junto con la pareja que quiere ver el departamento; al igual que Hitchcock entraba con su punto de vista en el edificio y en la narración.
Posiblemente este film sea el más maduro y sólido de la corta carrera del cineasta (“Acción Mutante”, “El día de la bestia”, “Perdita Durango”, “Muertos de risa”), cuya admiración por el cine bizarro y de terror no ha quedado ausente de este film. En este caso "La comunidad" aprovecha su inclinación, además, hacia el suspense, el thriller y la comedia.
En algunas escenas hay referencia explícita a la obra de Hitchcock, en otras, se cuela esa opresión polanskiana de tipo vecinal/edilicia presente en aquellos interesantes films: "El inquilino" y "El Bebé de Rosemary". El conjunto se suma a una portentosa marcación en las actuaciones y a un preciso uso del estilo bizarro, el total es un universo que, paradójicamente, resulta coherente. Todo potenciado por una fotografía que tiende a una paleta oscura, que ronda eficazmente los marrones tenebrosos de la madera vieja y los negros de Darth Vader. Ante todo, su elección es práctica antes que estilística.
Es allí, en la diversidad de influencias, donde de la Iglesia navega sin obstáculos y con comodidad. La madurez antes mencionada se relaciona con esta facilidad para difuminar los límites en la intertextualidad, para manejar una multiplicidad de voces, y pese a todo lograr una cohesión narrativa plagada de gags y frases sueltas con sabor a comedia, vida real y telenovela.
Por ejemplo, aquella frase ganadora y exultante con la que Julia comienza cada entrevista: "El piso es una auténtica maravilla! Atención a las superventajas: uno, metro a dos manzanas; dos, supercéntrico; tres, colegios para que estudien los chicos; y cuatro, zona verde para que jueguen. Completísimo!".
El film "La comunidad" cierra dejando al espectador inmerso en una potente dosis de cine español.
Andrés San Martín
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"La comunidad"
España, 2001
Dirección
Alex de la Iglesia
Producción:
Andrés Vicente Gómez
Guión:
Jorge Guerrica y Alex de la Iglesia
Fotografía:
Kiko de la Rica
Música:
Roque Baños
Montaje:
Alejandro Lázaro
Protagonistas:
Carmen Maura, Emilio Gutiérrez Caba, Eduardo Antuña, Sancho Gracia, María Asquerino, Paca Gabaldón, Enrique Villén, Kiti Manver, Terele Pávez, y Jesús Bonilla.


Estreno en Argentina
28/06/2001
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Autoentrevista de Álex de la Iglesia

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