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Publicado el 16/05/2001

La prisión de una sociedad

"El cículo" arranca con una escena dramática que será un indicio claro del punto de vista que fugará el director Jafar Panahi ("El globo") sobre la sociedad iraní, más precisamente en relación con el rol patético de la mujer en ese país.

En una sala de espera, una enfermera grita el nombre de la presunta madre. Una abuela se acerca, la enfermera le dice que su hija ha sido madre de una bebé. La abuela queda conmocionada. El problema no es el nacimiento en sí sino el sexo. La familia del marido esperaba un varón, un primogénito, le comenta a la enfermera, pero ésta se enconge de hombros y cierra la ventanilla. La abuela insiste, pero obtendrá la misma respuesta. Ella parece vislumbrar la catástrofe por venir.

Esta es una introducción para Panahi, a partir de la cual se enlazan hábilmente otras historias de mujeres. Todas víctimas del machismo, de las leyes, de la desigualdad, y de la injusta sociedad. Las historias no son casos aislados. De hecho, son representativos de un sistema completamente objetable, y no solo para una mirada occidental: ellas no están contentas con el papel que les toca vivir. ¿Quién lo estaría?

Panahi se ocupa especialmente de unir las historias sin que se note la costura. Por ejemplo, varias veces la cámara sigue a un personaje en un plano secuencia, en determinado momento la mujer se cruza casualmente con un grupo de mujeres jóvenes, la cámara en vez de continuar con la primera se queda con el grupo y desde allí sigue la historia de una de ellas.

La historia siguiente a la introducción es precisamente la de tres mujeres en una situación poco clara. El espectador se entera del por qué de tales actitudes a medida que los personajes interactúan con otros. La opacidad se desgaja lentamente y la cuota de suspense es atractiva. "El círculo" finaliza en lo que sería, más o menos, un comienzo irremediable y triste.

El film funciona principalmente como documento desgarrador de la situación que vive actualmente la mujer en Irán. Muchas de ellas, de todas las edades y fundamentalmente de clases medias y bajas, asumen un destino trágico con orgullo y en otras con resignación. Las condiciones de vida son humillantes: encarceldas con falsos cargos hechos por sus propios esposos, otras son castigadas por sus familias y deben vivir el resto de sus vidas mendigando y en soledad, sin ningún derecho a reclamar.

Obviamente, las mujeres de familias adineradas no pasan por esas pesadillas. En realidad, viven en otros paises y solo ven esa realidad en festivales de cine.

Las actuaciones son correctísimas. Cada mundo, cada historia, es desarrollado eficazmente y sin ninguna concesión hacia el espectador, aunque el film está contenido por unas garras dogmáticas que lo sumerjen cada tanto en el melodrama puro, sólo con el fin de impactar a esos ojos occidentales que observan asombrados la crudeza del mensaje.

La austeridad de cada plano es muy interesante, casi una marca de fábrica de los cineastas iraníes. Al igual que la mayoría de ellos, Panahi busca detalles que le permitan desarrollar un drama. Sin tocar demasiado las suceptibilidades gubernamentales, sin criticar los efectos de una consciencia religiosa ortodoxa, pero con una alta racionalidad sobre el descontento de una parte importante del pueblo.

Aparentemente, una mujer en Irán es como una rata en una laberinto; en el camino hay carteles que le advierten sobre el riesgo de fumar en público, cuándo usar el Chador, el peligro de viajar sola en autobús, etcétera. Esas paredes, esos límites en su camino, son los círculos. Panahi demuestra que no es tan fácil olvidarse de ellos.

Tal vez, algún día, el pueblo iraní se de cuenta que las leyes sofocantes que rigen a su país representan una actitud hipócrita y contradictoria de la sociedad, y resuelvan abrir la puerta del laberinto para que la rata salga, respire y decida por su propia voluntad a dónde quiere ir.

Andrés San Martín


"El círculo"

Dayereh
Irán-Italia, 2000, 90’

Dirección
Jafar Panahi

Producción:
Morteza Motevali

Guión:
Kambozia Partovi y Jafar Panahi

Fotografía:
Bahram Badakhshani

Montaje:
Jafar Panahi

Protagonistas:
Fereshteh Sadr Orafai, Maryiam Parvin Almani, Nargess Mamizadeh, Elham Saboktakin, Monir Arab, Fatemeh Naghavi, Mojgan Faramarzi.



Calificacion: 8

Estreno en Argentina
17/05/2001

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