|
Con cierto gusto por la temática femenina tomada de la televisión (medio en el cual realizó la miniserie “Nueve lunas” y de donde proviene su cercanía con Cecilia Roth) “Antigua vida mía” marca el regreso al cine de Héctor Olivera, director de películas emblemáticas de la industria nacional como fueron “La patagonia rebelde”, “La nona” o “No habrá más penas ni olvidos”.
Y en la mano de su dirección, o mejor dicho detrás de su mano, siempre hubo plumas notables que refrendaron sus esfuerzos en el celuloide, como Osvaldo Bayer, Roberto Cossa u Osvaldo Soriano, en los ejemplos antes mencionados. Aquí es la no menos potente creatividad de la escritora chilena Marcela Serrano, cuya novela original dio vida a este proyecto.
Es importante mencionar este dato, pues Olivera tuvo un especial respeto y cuidado de las letras de Serrano, de la óptica con la cual estaban abordados los personajes e, incluso, de algunos diálogos. Quizás demasiado.
La trama cuenta que en la ciudad de La Antigua (Guatemala) se encuentran dos amigas muy queridas. Una arquitecta en dificultades matrimoniales (Cecilia Roth) y una cantante que descuidó a su familia (Ana Belén). En el repaso de sus pasados se dan cuenta de que la soledad y el amor han marcado sus vidas, pero que igualmente ahora ellas pueden tener un segundo tiempo. Y esa continuación sucederá en Buenos Aires.
Con el apoyo actoral de Roth y Belén, el planteo inicial de la película logra interesar, pero después de la mitad el relato cae y provoca algunos baches difíciles de transitar. Bien fotografiada, le faltó la tensión que sí tienen las letras.
Marcelo Griess
|
|