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“El color del Paraíso” es la historia de un niño ciego que puede percibir con claridad todo lo que pasa a su alrededor, especialmente a su padre, que sufre de otra ceguera: la de no ver el valor que tiene su propia familia.
Sobre esta sencilla parábola esta asentada toda la película, que logra emocionar llevándonos a lugares poco transitados, con originalidad y creatividad, en una magnífica dirección.
Una historia de fe y de amor incondicional que se basa en poder enfrentarnos también a esa tristeza que provoca la falta de ambas cualidades.
El protagonista, el pequeño Mohammed (Mohsen Ramezani) de ocho años de edad, va a la escuela para ciegos de Teherán y aprende braile. Amado por su abuela y su familia, debe enfrentar a un padre que piensa que él es una desgracia que le impedirá volver a casarse.
La mano de Majid Majidi (realizador de la aclamada “Los niños del cielo”), sencilla y contundente, logra representar una metáfora de todo el film en la escena en la cual Mohammed encuentra un pichoncito tirado al costado de un árbol, y decide regresarlo al nido sólo guiado por su oído y su tacto.
Con un fuerte acento espiritual, el film logra llenar todos sus minutos con ternura y emoción, guiado por la premisa de que se puede conocer a Dios aunque no se pueda ver.
Andrea Castillo
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