InTROdependiente
Es muy común encontrar distintas definiciones del concepto "Cine Independiente". Cabe aclarar, para quienes no lo saben ni lo intuyen, que lo de "independiente" es con respecto a la industria. A Hollywood. A la fábrica de estrellas. Al objetivo principal de ser un éxito de taquilla. Por el momento este cine no nos interesa.
Superado el inconveniente básico, nos hallamos en la instancia de delimitar el perímetro ya que las opiniones de quien esgrime el discurso suelen estar cargadas de nubarrones sintácticos y conceptuales; volviéndose tan personales como extremas. Lo cierto es que cada día se vuelve más difícil acotar los límites de esta facción del cuerpo cinematográfico que, por otra parte, quizás ni siquiera los necesite.
El afán normativo es una suerte de "falla" de nacimiento. Desde pequeños los seres humanos somos estimulados a ordenar y catalogar objetos (del tipo y origen que sea). No creo que sea un comportamiento irreversible y tampoco que sea el momento de apelar a una "desregularización" mental que induciría ciertamente a más creatividad (como el el "brainstorming"). Pero no es el caso y aunque reconozcamos que no es tan absurdo ponerle "etiquetas" a las películas, ya que a muchos les soluciona la vida para aprehenderlas o digerirlas, según sea el caso; propongo olvidarnos de las fronteras genéricas y subir al escalón inmediato que plantea menos respuestas que preguntas acerca de "lo independiente".
Realidades que duelen
Así es que, cómo identificar el cine independiente del falso, o mejor dicho del que no lo es? El control artístico, arguyen algunos; el presupuesto, alegan otros; el método, los actores, el color, los ángulos de cámara, el concepto, la forma de distribución, la cantidad de cámaras, origen del capital, etc… Un sinfín de enunciados incapaces de iluminar un metro de oscuridad.
Los que sí se atrevieron a "bancar" sus apreciaciones o juicios son los grandes estudios que fundaron productoras especializadas en detectar "proyectos viables de bajo riesgo". Hoy en día, los "indie films" (no viene de "indio" sino de independiente y goza de un sentido amigable), se han convertido en la mejor manera de invertir poco capital y a cambio recibir buenas ganancias, asegurar influencias, tender alianzas, y cosechar premios. Incluso las estrellas de alto cachet han renunciado a sus millonarias ganancias para participar en determinada película "independiente". Saben que las películas de calidad están actualmente circulando por una vía alejada del star system. Que no incrementa la cuenta bancaria pero que recompensa con prestigio y protagonismo dentro del ambiente industrial. También es sensato reconocer que la presencia de la figura interesada (sea Julia Roberts, Bruce Willis, Nicholas Cage o Meg Ryan) facilita la continuidad del proyecto hasta ser exhibido en algún festival o sala de cine.
Este sistema es para muchos un sofisticado artilugio, una máscara que le sirve a los grandes estudios para encontrar nuevos talentos a quienes tentar posteriormente con la fabricación de "Titanics" en serie. Lo cierto es que productoras como la October Films, Mandalay, New Line Cinema o la Miramax, contrataron a productores con un olfato aguzado en la captura de nuevos indie-talentos. Tal es el caso de los hermanos Weinstein. Verdaderos ídolos y millonarios de la industria que supieron olfatear a una "Pulp Fiction", una "Smoke" o una "Shakespear in Love" en un pilón de proyectos con alma pero sin aval económico.
Es verdad que alguien dijo: "toda seleción es un recorte", y si bien es mejor no especular con los descartados, también es necesario aclarar que en ese espectro que dominan los productores ejecutivos Weinsteinianos, no tienen cabida las películas de corte alternativo (entiéndase experimental/artístico, homosexual, feminista o étnico). Es curioso, lo alternativo es independiente "por naturaleza", pero no funciona recíprocamente. El mismo ejemplo cabe para el cine argentino o sudamericano. Con contadas excepciones, la mayor parte del cine que emerge de estas tierras es independiente; aquí se confunde "por naturaleza" con "por la fuerza".
El oscuro objeto del deseo
No obstante, pese a las distintas opiniones sobre las características para ser o no identificado como independiente, la mayoría parece coincidir en un pionero: John Cassavetes. Archiconocido por la totalidad de los vinculados al cine pero desconocido por la gran mayoría de los espectadores comunes. Cassavetes se inició en la actuación y participó en varias películas aun después de llevar años como director. Devenido en un clásico, encabeza la lista de los cineastas independientes de "pura cepa".
La historia dice que Cassavetes para subsistir daba workshops de actuación en New York. Un día fue invitado a un programa radial para explicar su trabajo. Entusiasmado con el potencial interpretativo de su grupo, aprovechó la oportunidad y les pidió a todos los oyentes que quisieran ver una película absolutamente distinta e independiente de los grandes estudios, que le enviaran sus donaciones y él haría la película. El resultado fue la recaudación de veinte mil dólares (no es maravillosa la respuesta de la gente que tuvo confianza y voluntad para que algo cambiara?). El sumó otros veinte de préstamos personales y con la cifra total se embarcó en la sorprendente "Shadows": su primera película. Justamente la que causaría gran impacto en jóvenes directores como Martin Scorsese por ejemplo. Quien personalmente escuchó a Cassavetes decir, luego de que éste viera una copia no terminada de su "Boxcar Bertha", "No te vendas y no dejes que las grandes compañías te manejen, sólo hacé algo distinto". Si Scorsese siguió el consejo de Cassavetes o no, sería tema para otra nota, aunque íntimamente creo que sí lo hizo.
No debemos olvidar, si intentamos ubicar un génesis hipotético y aún aceptando la figura de Cassavetes como padrino del movimiento independiente americano, al genio de Orson Welles. Y todavía más atrás, por qué no, a quien es considerado el "peor director" de todos los tiempos, el incomparable Ed Wood. Sólo por decir dos nombres muy conocidos, previos a Cassavetes y de este lado del continente. Deberíamos recordar también a Godard, Eisenstein, Ozu, Robe Grillet, Tarkovsky, Murnau, Resnais, Fassbinder y tantos otros que el espacio impide mencionar.
Todos ellos supieron lidiar con las dificultades que imponía el entorno. Todos lucharon por mantenerse fieles a su vocación de artístas. Todos consiguieron ignorar -o mejor dicho engañar- al trágico y vil presupuesto. Cada a uno a su manera, pero con similares frutos ante nuestros ojos.
Pareciera, con lo dicho hasta ahora, que un dispositivo intrínseco de la "independencia" es el presupuesto. Esto del dinero no es un aspecto cualquiera. Es lamentablemente vital, porque a pesar de que uno tiende a idealizar el concepto de "independencia", los realizadores saben que disponen de una caja chica con mucho vacío en su interior; tienen deudas que saldar, fechas que correr y sueldos que pagar. El dinero se transforma en un "oscuro objeto de deseo" que suele carcomer lentamente el cerebro de un director. Por otra parte, tampoco podemos asegurar que todas las películas de bajo presupuesto son "independientes". No es raro que una película de estas características ("bajo presupuesto" pueden ser siete mil dólares o diez millones, según quien lo mire) tenga como meta principal "producir dinero".
Luis Buñuel, el mítico director español de "El perro Andaluz", sufrió en carne propia la falta de capital. Al final de su vida recomendaba a los directores novatos hacer cualquier cosa por juntar dinero, incluso filmar películas "malas y comerciales" si con eso se conseguía incrementar el fondo para un proyecto propio. El lo hizo y durante muchos años. El director de "Bad Lieutenant", Abel Ferrara, dijo en una ocasión que no le afectaba si la plata venía de la "mafia italiana", a él sólo le importaba filmar su película. Jim Jarmush director de la inminente "Ghost Dog", dijo algo parecido. Para él no importaba si la plata la ponía la Universal o un grupo inversionista europeo. Lo único importante era realizar la película.
No es bueno quedarse en el pliegue filoso y egoísta que tienen estas frases. Al menos en estos cineastas vemos una coincidencia en cuanto a que los años y las condiciones no cambian, todos están faltos de dinero y todos están dispuestos a conseguirlo de cualquier manera. Mientras, las características esenciales del "cine independiente" siguen ahí, borroneadas por las huellas de quienes las pisan sin advertirlas o se tapan los ojos al hacerlo.
Verdadero o falso?
Sólo citando a vivos y muy conocidos. Scorsese es un director independiente? Francis Ford Coppola?, David Lynch?, Joel Coen? Woody Allen?, Jane Campion? Marc Caro? Roman Polanski, Spike Lee? Wim Wenders? Peter Greenaway? etc… Se deja en algún momento de ser un director independiente? Para la última película que filmaron, tuvieron estos cineastas que golpear puertas, visitar oficinas bancarias o hipotecar la casa? En determinado momento pensaron que no iban a conseguir los recursos para terminarla?
No cabe duda que estas preguntas podrían ser irrelevantes a la hora de descubrir si cada uno de ellos es o no independiente, pero sería necio asegurar que se hallan en igualdad de condiciones que un John Sayles, un Jim Jarmush, un Steven Soderbergh, un Hal Hartley, un Raoul Ruiz, un Abel Ferrara, un Takeshi Kitano, un Guillermo del Toro, un Abbas Kierostami, una Doris Dörrie, un John Waters, un Mike Leigh, un Volker Schlondörff, un Gus Van Sant, un Lars Von Trier o por qué no, un Alejandro Agresti.
La aparente similitud indica cuán difultoso es marcar una línea divisoria entre los dos grupos sin cometer algún error. Todos ellos decidieron mantenerse al margen de las grandes producciones. Tal vez ahora se pueda criticar el nombre de Coppola, que incluso se ha convertido en un productor ejecutivo de renombre y en el salvavidas de un estudio en crisis como la Metro Goldwyn Meyer, pero nadie puede negar que su cerebro tomó las decisiones artísticas de sus obras. Para Jim Jarmush, un "incuestionable" realizador independiente, esa es precisamente una característica propia de lo "independiente". Decidir es tener el control artístico y viceversa.
Sería un buen ejemplo de esto último el caso de Tim Burton? El nunca fue acusado ni de obsecuente ni de haber resignado su "voluntad" artística. A pesar del éxito moderado de sus dos "Batman" y "Sleepy Hollow" (las tres produjeron enormes ganancias), aun hoy es considerado un director marginal. Como contraposición tomemos a James Cameron, quien es para algunos "extremistas" el director de la película "independiente" más cara de la historia… El "hipotecó" hasta el último centavo de su sueldo para no perder su tan sagrado "control artístico". Ganó, claro está. Su película es la que más recaudó en la historia. Pero, es lo mismo cuando se sabe que el estudio es capaz de subir a cincuenta millones o más si es necesario la campaña de publicidad del film? Era "independiente" su proyecto de lo que pensaban los directorios de la Fox y la Paramount o casualmente coincidieron en el mismo enfoque? Que el maestro Cassavetes nos perdone por estar discutiendo si Cameron es o no independiente. Se revolcaría en su tumba si escuchara una vez más su nombre.
De a poco vamos trazando un boceto del auténtico modelo independiente (obviamente de existir uno sólo…) o si se quiere, logrando que la oscuridad no sea tan absoluta.
Semillas DV
En tanto, un tercer grupo de jóvenes cineastas entra en escena. Son "semillas independientes". Hablamos de Harmony Corine, Alison Maclean, Spike Jonze, Shinobu Yaguchis, Peter van Hees, Darren Aranovski, Josh Aronson, Gaspar Noé, Laurent Cantet, Lynne Rainsen, Christopher Nolan, etc. Afortunadamente, todos ellos disponen además de un elemento que hasta hace un par de años era difícil de considerar seriamente. Me refiero al soporte digital.
Lo usen o no masivamente, ya se ha transformado en una verdadera tabla de salvación para esta nueva camada sin prejuicios hacia los formatos de video. Lo quieran o no los cinéfilos y críticos "conservadores", las películas digitales no tardarán en llegar a los espectadores. Igual calidad a un menor costo de producción y distribución. Así de simple. Algo que el video no pudo conseguir pero que la evolución tecnológica sí pudo. La definición de las cámaras DV se incrementa día a día y los costos se reducen. El software de edición ha alcanzado niveles profesionales y se ha democratizado tanto que el bluff portentoso y reciente de "The Blair Witch Proyect" será sólo una arcaica estela de humo en el pragmático futuro del cine.
No será que "lo independiente" rehuye una definición inequívoca y de caracter académico, aproximándose simplemente a una multiplicidad de condiciones que interactúan azarosamente en la concreción de la obra?.
Afortunadamente para nosotros, en este segundo festival de cine independiente de la ciudad de Buenos Aires, varios de los nombres arriba citados estarán presentes con sus últimas obras. Una excelente oportunidad para disfrutar, aprender e identificar con nuestros propios mecanismos de percepción, de qué hablamos cuando hablamos de "cine independiente".
Andrés San Martín